19° BARS: “Mandy” de Panos Cosmatos (2018)

Panos Cosmatos (“Beyond the Black Rainbow”) consiguió el galardon a Mejor Director en el Festival de Sitges por su segundo largometraje que es la obra que aquí nos reúne. Un film interesante que nos vueve a mostrar un trabajo motivado de Nicolas Cage (“Leaving Las Vegas”), uno de esos que le veníamos pidiendo hace tiempo.

La cinta cuenta un relato clásico de venganza pero que llevará al espectador a un viaje lisérgico y psicodélico, donde lo real y lo onírico convergerán en formas nunca antes vistas, gracias al avasallante trabajo a nivel visual y sonoro. Red (Nicolas Cage) es un leñador que vive alejado del mundo en una cabaña en el bosque junto al amor de su vida, Mandy (Andrea Riseborough). Un día, mientras da un paseo abstraída en una de las novelas de fantasía que suele leer a diario, Mandy se cruza sin saberlo con el líder de una secta que desarrolla una obsesión por ella. Decidido a poseerla a cualquier precio, él y su grupo de secuaces invocan a una banda de motoristas venidos del infierno que la raptan y, en el proceso, terminan asesinándola y haciendo pedazos la vida de Red. Con un gran deseo de venganza y equipado con toda clase de armas, pone en marcha una matanza que deja cuerpos, sangre y vísceras allá por donde pasa.

La película comienza con un ritmo cansino para presentar a los diversos personajes y para sumergirnos en esa atmósfera enrarecida que rodea al extravagante culto religioso que nos muestra las miserias humanas a través de la droga, la violencia, los rituales de sacrificio y las extrañas cosas que pueden llegar a  hacer los seres humanos por medio de la fe ciega. Promediando el segundo acto es donde tomará vuelo la narrativa y alcanzará un ritmo algo más presuroso para ver cómo Red empieza a realizar su venganza.

Resulta difícil decir mucho más de la película, ya que es de aquellas circunstancias que es mejor experimentarlas que transmitirlas de forma verbal. El trabajo de fotografía de Benjamin Loeb (“King Cobra”) es de lo más destacado de la obra. Una estética sumamente marcada por medio de colores estridentes y una iluminación artificial que exterioriza la pesadilla interna del protagonista junto con un estupendo uso del grano del fílmico para terminar de cerrar la idea/homenaje al cine de venganza o explotación de los ’80. El estilo visual y todo el trabajo de postproducción de la imagen son vitales para que la película funcione, sin estos elementos es probable que la experiencia sea bastante diferente.

Por el lado interpretativo, Nicolas Cage se carga el opus de Cosmatos al hombro y se mete de lleno en un tour de force que si bien roza lo grotesco  y exagerado, que se le estuvo atribuyendo al actor durante bastante tiempo, en esta oportunidad resulta funcional a la trama y a los fines dramáticos y estilísticos del film.

“Mandy” es una experiencia cinematográfica sumamente recomendable para los cinéfilos que quieren sorprenderse con propuestas extrañamente bellas, estéticamente sublimes y altamente poderosas desde lo visual y sonoro. Una película interesante, por momentos absurda, que aglutina un montón de condimentos para ser una excelente propuesta en esta edición del BARS.

Puntaje: 

 

 

Tráiler:

 

Martín Goniondzki

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