Crítica de «An American Pickle» de Brandon Trost (2020)

Seth Rogen protagoniza esta nueva comedia donde, primeramente, interpreta a Herschel Greenbaum, un hombre que vive en el año 1919 en Europa del Este, pero la invasión de cosacos que ha destruido el lugar donde vivía lo ha obligado a emigrar a Estados Unidos junto a su esposa. Allí comienza a trabajar en una fábrica de pepinillos donde sufre un accidente, cae en una de las grandes ollas. Justo en ese instante la fábrica cierra sus puertas y Herschel permanece conservado en salmuera durante 100 años. Finalmente, unos niños ingresan a la fábrica abandonada y lo destapan, Herschel despierta con la misma apariencia física de aquel entonces pero un siglo después. El protagonista se encontrará con un mundo totalmente cambiado, con un gran avance de la tecnología y nuevas creencias. El hombre será un fenómeno para la ciencia, mientras que Herschel solo piensa que se ha perdido los momentos de felicidad junto a su familia, encontrándose solo en este nuevo mundo, pero, milagrosamente, encuentra un bisnieto llamado Ben Greenbaum, quien lo hospedará y revelará los enigmas que representan para él esta nueva realidad. Este personaje también es interpretado por Seth Rogen.

El actor, quien es total protagonista de la historia con el doble rol que desenvuelve en la película, hace un buen trabajo. Recordemos que Seth Rogen ha protagonizado una gran cantidad de films cómicos, por lo que le da experiencia en el género. Sin embargo, «An American Pickle» no presenta gran cantidad de momentos graciosos, sino que más bien hay más momentos dramáticos y de reflexión, principalmente, esta disputa entre generaciones totalmente antagónicas. A medida que pasa el tiempo de convivencia entre los dos personajes, los conflictos comienzan a aparecer. Ben se encuentra atrapado en el desarrollo de una aplicación para celulares que no logra vender a ningún inversionista, mientras tanto, Herschel logra un negocio con los pepinillos que llama la atención de los habitantes de la Brooklyn moderna en la cual se encuentra ahora. Esto despierta el enojo y envidia de Ben, por lo que querrá boicotear las ventas de su bisabuelo. Esta guerra entre el pasado y el presente será uno de los motores principales de la película, aunque también lo emotivo llega de la mano de reflexiones sobre la familia. Tanto Herschel como Ben en varios momentos piensan en aquellos miembros que ya no están y en la importancia de estos lazos.

Por otra parte, es interesante cómo es marcado el paso del tiempo mediante el uso del tamaño de pantalla, cuando la historia se desarrolla en 1919, la dimensión de la imagen nos remite a los inicios del cine, y a medida que pasa el tiempo y Herschel se mantiene conservado en la fábrica, esta pantalla se expande.

En resumen, «An American Pickle» es una película que entretiene, pero no presenta tantos momentos divertidos como se espera de una película del género comedia y esa es una de sus primordiales fallas. Principalmente, el film reflexiona sobre esta tensión siempre existente entre el pasado y el presente, así como también los lazos familiares.

Puntaje: 

 

 

Trailer: 

 

Camila Mollica

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