Crítica de «Vértigo 2» de Michael Spierig y Peter Spierig (2026)
A los despistados les puede parecer una locura que salga una secuela del clásico de Hitchcock a esta altura, pero tratar de cultivar una franquicia de lo que fue el éxito en 2022 de «Fall» («Vértigo» en Latinoamérica) no se queda tan atrás. Porque esta nueva «Fall 2: Deadpoint», no solo apunta a continuar un evento tan singular como quedarse atrapadas en un palo kilométrico de hierro en medio del desierto sino que también espera convencerte de volver para una tercera parte.
La muerte de Shiloh Hunter en la primer película hizo que pase de youtuber adicta a la adrenalina a una figura de fama mundial con todo tipo de fanáticos mórbidos. Navegando esa desagradable nueva realidad está su hermana menor Jax (Harriet Slater), que es contactada por una antigua amiga de la misma (Arsema Thomas) y termina aceptando una propuesta similar a la de la protagonista de la anterior entrega: intentar superar el duelo poniendo en riesgo su vida en un lugar de exótico peligro. En este caso la potencial muerte va a estar a cargo de un paseo por viejas tablas de madera flotando sobre un acantilado gigante en Tailandia.
Hay que admitir que preparar otra propuesta que esté a la altura de la torre oxidada de la original era difícil, pero en este caso dieron en la tecla de forma bastante agridulce. La idea de generar una serie de películas en las que jóvenes pongan en riesgo sus vidas innecesariamente intentando un travesía de la que pueden caerse desde grandes alturas genera cierta intriga antineuronas solo que en este caso la misma está atada a los personajes de la anterior. Eso significa que a la experiencia vápida se le fuerza un núcleo sentimental para la que francamente no está pensada. La cereza del postre es que los protagonistas por los que deberíamos preocuparnos en esta secuela son bastante menos interesantes que los anteriores, que tampoco es que eran De Niro y Pacino en «Heat», a la vez que comparten una conexión mucho más superficial.
También hay otros temas que por contexto pueden afectar nuestra experiencia con lo que vemos en pantalla. Cuando la original sorprendió gratamente en 2022, fue en esos meses en los que la IA generativa empezaba a ser una curiosidad naciente. Hoy en día la perspectiva con respecto a ese tema y su intrusión en el trabajo particularmente audiovisual es muy diferente aunque también entran en juego cuestiones ajenas a la subjetividad: toda herramienta puede quedar mal cuando está mal aplicada. En el caso de «Fall 2» los planos generados con IA son mucho más obvios, menos justificables y llamativos negativamente. Eso se suma a una dirección inferior por parte de los hermanos Spierig y a una premisa de peligro mucho más horizontal que la antena vertical de la uno hacen que ahora esas visuales con IA se sumen a pecados más vintage: actores sobreactuando en un set con aire acondicionado. No son ingredientes muy auspiciosos para un thriller sobre peligros al aire libre.
En resumen, ni siquiera aquellos que se encontraron gratamente sorprendidos con la primera película van a encontrarse con una experiencia satisfactoria en esta secuela. Si bien para los momentos finales consigue forjar una protagonista casi interesante para adelantarnos lo que será una tercera, lo único que consigue con eso es que nos preguntemos para qué molestarse en ver esta si incluso sus creadores la ven más como un preparativo para el final de esta forzada trilogía.
Puntaje:
Tráiler:
Leandro Porcelli

