CINE

Crítica de «Clayface» de James Watkins (2026)

Hace mucho tiempo que la elusiva promesa de una película basada en comics para un público adulto se hizo realidad una y otra vez, aunque siempre manteniendo un público entre adolescente e incluso juvenil en mente. Esa meta creativa nacida de ganas de fans de ver más historias fue deformándose en un objetivo comercial de estudios para expandirse hacia un mercado fértil en ganancias como lo es el de películas de género. El anuncio por parte de DC de una película basada en un interesante villano de Batman producida por Matt Reeves y escrita por Mike Flanagan prometía justamente porque no se lo anunciaba subrayando su rating para adultos ni por su combinación con humor o acción sino con la simple promesa de «queremos hacer una película de terror».

«Clayface» es un thriller psicológico con bastante body-horror que se mantiene independiente a pesar de ser parte del universo de DC. Tom Rhys Harries interpreta a Matt Hagen, un actor en ascenso que tras un lamentable roce con la mafia de Gotham va a terminar con heridas suficientes en su rostro como para arruinar su carrera. Su estado mental va a ir deteriorándose a medida que su mundo va cayendo a pedazos, hasta que se somete a un tratamiento experimental por parte de una doctora (Naomi Ackie) desesperada por reivindicar años de trabajo. El resto se lo imaginan: crimen, venganza y el nacimiento de un villano.

Si bien el aporte de Flanagan se limita a un primer borrador de guion, cabe destacar el acierto de estructurar la historia teniendo a los episodios del personaje en la serie animada de Batman de los 90s como principal inspiración. Mantener simple la trama permite un desarrollo de personajes bastante más generoso de lo que es usual en este tipo de adaptaciones. El guionista que terminó el trabajo tiene como crédito más destacable, teniendo en cuenta este tipo de cine tan focalizado en un protagonista perdiéndose en un mundo de crimen y violencia, a «Drive» con Ryan Gosling. Pero el peso más grande caía en James Watkins, director británico de «Eden Lake», «Black Mirror» y la remake de «Speak No Evil». Es evidente que la idea inicial y la dirección especializada de género son lo que empuja esta película hacia sus mejores momentos de body horror y thriller psicológico aunque lamentablemente tiene sus obstáculos.

Entre tantos aciertos su mayor punto flojo es que es evidente que el equipo general de producción trabaja en pelis de acción con superhéroes en lugar de cine de terror. Técnicamente tiene una muy buena realización visual pero repleta de un color y personalidad que la aleja de la Batman de Reeves hacia un terreno similar a la Superman de Gunn. Ciertamente tiro en el pie cuando se busca generar climas como los de esta peli, dependiendo entonces de contados movimientos de cámara, elección de planos o elementos de guión para lograr ese objetivo. Pese a esto es sin dudas la mejor producción de DC no dirigida por Reeves ni Gunn desde que este último tomó las riendas creativas.

Harries hace un trabajo protagónico excelente incluso cuando el guion cae en la desafortunada tentación de brindarle demasiada justificación empática a lo que se supone es un villano, un mal típico de este tipo de spin-offs. Mientras que el reparto secundario liderado por Ackie disfrutan de bastante desarrollo y momentos para brillar gracias a las transformaciones de Clayface, aunque no terminan trascendiendo ser estereotipos casi descartables. En cuanto a esos efectos, toda aplicación práctica mejora las escenas agregándole un disfrute particular pero el film cae demasiado en transformaciones digitales baratas o «trucos» de cámara que francamente abaratan demasiado una producción que oscila entre los beneficios o desventajas de su mediano presupuesto.

A fin de cuentas, «Clayface» cumple con su promesa de expandir verdaderamente la oferta de adaptaciones de comics hacia el cine de género. Si bien ningún aspecto llega a ser excelente y tiene como punto más flojo un lamentable clímax de acción, es una película disfrutable en todo momento particularmente para aquellos intrigados por ver a lo que se anima a hacer dentro de sus limitaciones comerciales. Quizás para alcanzar todo su potencial debería alejarse totalmente de ser parte de un universo de DC, pero considerando eso imposible, el producto final termina siendo más una grata sorpresa que una decepción poco disfrutable. Ningún espectador que entre a la sala sabiendo que va a ver un producto de DC quedará decepcionado, aunque aquellos esperando «una de terror» puede ser que se queden con ganas de más.

Puntaje: 

 

 

Tráiler:

 

Leandro Porcelli

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