Del libro a la pantalla: «Fahrenheit 451» de Ray Bradbury

La literatura es una de las principales fuentes de inspiración para el cine. Numerosas son las novelas que han tenido su adaptación cinematográfica, donde en reiteradas ocasiones, estas transposiciones han conseguido un éxito rotundo en el público. En la siguiente nota, analizaremos las adaptaciones en pantalla de una famosa novela escrita por Ray Bradbury, titulada «Fahrenheit 451».

Este libro tiene como protagonista a Guy Montag, un hombre que trabaja de bombero, pero en la época en la que él vive ya los hombres que realizan esa tarea no se dedican a apagar incendios, sino que los provocan, teniendo como tarea principal destrozar todos los libros que encuentren. Estos objetos han sido declarados como armas mortales, la lectura ha sido prohibida, provocando un cambio cultural enorme, donde el contacto con el otro es extraño, las formas de entretenimiento se basan en visualizar pantallas donde el espectador forma parte del programa que se está mirando, entre otros. El protagonista de esta historia comienza a replantearse estas ideas a partir de su encuentro con una vecina llamada Clarisse, quien parece evitar los nuevos mandatos sociales, insistiendo en el contacto con las otras personas, en pensar y preguntarse acerca del por qué de las cosas, entre otras acciones.

Esta novela lleva a la reflexión de diferentes tópicos, principalmente con su principal mensaje: la desaparición de los libros de la humanidad para que la personas no se hagan preguntas acerca de diferentes temas, afirmando que ello arruina «la felicidad». «Fahrenheit 451» sirve para darnos cuenta de la importancia de los libros, de tener pensamiento propio y no dejarse llevar por los mandatos que nos imponen los medios de comunicación. En una de las líneas del capitán Beatty, jefe del protagonista, está clara la posición de aquellos que queman los libros: «Dale a la gente concursos que puedan ganar recordando la letra de las canciones más populares, o los nombres de las capitales de estado o cuánto maíz produjo Iowa el año pasado. Atibórrala de datos no combustibles, lánzales encima tantos «hechos» que se sientan abrumados, pero totalmente al día en cuanto a información. Entonces, tendrán la sensación de que piensan, de que se mueven sin moverse, y serán felices, porque los hechos de esta naturaleza no cambian». Claramente percatamos una posición y un llamado de atención hacia nosotros. El libro cuenta con numerosas frases que nos movilizan y nos llevan a pensar acerca de la época que estamos transitando en estos momentos.

Como anunciamos previamente, la novela tuvo dos adaptaciones en el cine. En primer lugar, François Truffaut dirigió en 1966 su propia versión de la historia, protagonizada por Julie Christie y Oscar Werner. En esta película, una de las principales características que podemos percatar es su intención de acentuar la ausencia de la palabra escrita, esta eliminación de la lectura, propuesta por el libro. Principalmente en los créditos, donde no aparecen los nombres del equipo escritos en la pantalla, sino que son pronunciados por una voz en off. Asimismo, en una escena el protagonista se detiene a «leer» cómics, pero los mismos no presentan palabras, sino sólo imágenes. Como se trata de una transposición percatamos claramente la eliminación de algunos detalles del libro, ya que no es posible igualar un dispositivo tan diferente como lo es una novela a una película. De esta manera, el director elimina un personaje importante como Faber, modifica el nombre de la esposa de Montag por Linda, entre otras características.

Mientras que la película de Truffaut optó por colores más vivos en pantalla, la reciente versión de 2018 optó por colores y una ambientación más sombríos. La cadena HBO produjo para televisión una nueva versión sobre la novela, dirigida por Ramin Bahrani, protagonizada por Michael B. Jordan, Aaron Davis y Sofia Boutella. En esta película no sólo son los libros el principal enemigo a eliminar, sino que también lo serán las películas, las obras de arte y la música. Presentando así, algunos objetos que ya fueron eliminados por nuestra sociedad y el avance de la tecnología, como las películas en VHS, especialmente, la cadena Blockbuster, aquella que permitía el alquiler de las cintas para el visualizado doméstico. Con respecto a los colores en pantalla que nombramos previamente, percatamos que la versión de Truffaut muestra la primera persecución a plena luz del día. En cambio, la película de Bahrani, lo hace en plena noche, momento del día en el cual se plantean la mayoría de las escenas. Sin embargo, la película de 1966 se plantea, en su mayoría, durante el día, asimismo, los ambientes en interiores, como la casa de Montag, se encuentran más iluminados que los mostrados por el film de HBO. Por otra parte, en este nuevo film se demuestra el avance tecnológico a la hora de filmar, los efectos visuales que percatamos en esta versión están mejor logrados que aquellos observados en el film de 1966.

Ambos films han modificado, a su manera, el final de la novela, además del destino del personaje de Clarisse. De esta manera, debemos tener en cuenta que en el momento de realizar una adaptación cinematográfica hay elementos que no pueden ingresar en pantalla, o el encargado de realizarla deberá modificar alguno de ellos, por lo tanto, es conveniente no realizar una comparación entre la novela y las versiones audiovisuales. En estos dos casos, visualizamos cómo cada una decide, a partir del relato de Bradbury, enfatizar alguna característica que guiará la película a lo largo de su duración.

Los invitamos a leer la novela y a reflexionar sobre los hechos que ocurren en la misma, así como también visualizar ambos films, teniendo en cuenta las diferencias en la manera de contar una misma historia, donde varía la época en la que fue filmada, así como los diferentes puntos de vista de cada director.

 

Camila Mollica

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