4º Festival de Cine Francés: «El Gran Arco» de Stéphane Demoustier (2025)
Habiendo pasado por la siempre intrigante sección de Un Certain Regard en el Festival de Cannes, llega el nuevo film del director Stéphane Demoustier. Su ópera prima fue una remake de «Acusada», la película argentina de Gonzalo Tobal protagonizada por Lali Espósito, y hasta esta tercera cinta sus producciones han atraído mucha atención particularmente en los premios César franceses. Con el nombre original de «El Desconocido del Gran Arco», esta es una biopic que sigue las desventuras de un ignoto arquitecto danés que gana un concurso para diseñar un nuevo monumento para París en los 80s; y que hará lo imposible para mantener la integridad de su visión artística manteniendo el objetivo de inaugurarlo a tiempo para el bicentenario de la revolución francesa.
Protagoniza el carismático actor danés Claes Bang, reconocido por su rol protagónico en «The Square» y antagónico en «The Northman» además de encarnar a «Drácula» en la serie homónima de Netflix. Aunque el film también goza de otros nombres despampanantes como los de Swann Arlaud (el abogado en «Anatomía de una Caída») y el destacado cineasta joven Xavier Dolan en un rol bastante irreconocible. Tanto Arlaud como Dolan servirán como dúo que aunque son empleados para asistir al arquitecto protagonista en su proyecto, no harán más que llenarle el camino de obstáculos a su visión creativa en pos de alcanzar la fecha y presupuesto disponibles. Mientras que Arlaud ve sus talentos algo desperdiciados, Dolan destaca mostrando todos sus dotes como character actor brindando algo de color a la altura de Michel Fau como el particular presidente francés de turno. Pero la película se sostiene indefectiblemente en la muy buena actuación de Bang, que encarna con firme sensibilidad a un protagonista que la cruel narrativa irá erosionando hasta el punto de decidir si este inesperado sueño vale más que su propio bienestar.
El problema es que el film no se decide entre tratar a su protagonista como un emblema del ser artístico o un personaje con tridimensionalidad individual. Lo engrandece a la vez que lo limita a prototipo de artista incomprendido y aunque hace el esfuerzo de enfocarse en su humanidad sumándole una esposa ficcional, la ejecución de esa relación nunca es más que plana y genérica. Lo que sí eleva el relato es su funcionalidad como debate temático, ofreciendo discusiones valiosas entre la voluntad artística y la necesidad de limitaciones para obtener un resultado. Aunque por supuesto poniendo un freno a todo juego dialéctico entre los extremos de creatividad y ejecución al mantener siempre la idea del ideal artístico como un imposible contrapunto de llevarlo a cabo. El filme avanza de forma entretenida pero nunca hace más que seguir su estructura y fórmula narrativa, abandonando casi toda intriga posible en pos de dramatizar los eventos históricos formando un viaje de personaje que casi nunca entrega sorpresa alguna.
En resumen, «El Gran Arco» presenta una narrativa amena que explora superficialmente los conflictos que tiene una sociedad al pretender interpretar lo artístico a través del prisma de lo pragmático. Mientras el resultado es ciertamente evocativo, y a pesar de momentos finales que la acercan al objetivo de dejar una valiosa lección, no consigue trascender esa sensación de ensayo teórico para convertirse decididamente en una suerte de fábula audiovisual. En lugar de que los eventos transformen al protagonista o a la audiencia, se limitan a reforzar cuestiones que ya estaban bastante claras incluso antes de sacar a ese pobre arquitecto de los apacibles lagos daneses para lanzarlo a las fauces de la crueldad metropolitana de París.
«El Gran Arco» se puede ver el sábado 11 a las 22 hs y el miércoles 15 a las 19 hs en el Cinépolis Recoleta.
Puntaje:
Tráiler:
Leandro Porcelli

