27º BAFICI: «Forêt Ivre» de Manon Coubia (2026)
Se siente totalmente natural ver que, luego de ser premiada en Locarno por sus cortometrajes, la cineasta Manon Coubia dirija una antología de relatos como ópera prima. Lo que sorprende es que ese avance orgánico venga acompañado de una cohesión temática madurada de forma tan cautivante. Aunque, claro, la belleza paisajística de los Alpes franceses también ayuda, por supuesto. Forêt Ivre (que se traduce como «Bosque borracho») es una atrapante trilogía de relatos centrados en la meditación casi obligatoria que viene de recluirse entre los árboles nevados, con los visitantes temporales como única y fugaz compañía. Sus protagonistas se encuentran unidas por un refugio en las montañas francesas y por la diferente relación que tienen con la soledad al cuidarlo durante distintas temporadas.
Para la encargada más joven, esa quietud solo despierta impaciencia, mientras que para la segunda esos silencios son un tesoro a disfrutar. Ambas historias pueden enfrentar a la audiencia a una quietud similar; después de todo, se trata de una experiencia idónea para un público adepto a enfrentar silencios cinematográficos. Sin embargo, ver a la primera protagonista sortear la naturalidad de su labor, escapando mentalmente del mismo, es bastante entretenido. Para cuando sigamos al siguiente personaje, con unos años más de experiencia de vida, el espectador podrá ver las bondades de esa soledad además de sus inconvenientes. Pero es la tercera protagonista la que cierra el film, direccionando a una experiencia más cohesiva que contrastante. Una mujer que blande sus canas, haciendo juego con la nieve que rodea al refugio, con un pasado particular que espera a ser revelado hasta la llegada de un joven perturbado en medio de la ventisca nocturna. La experiencia transformada en narrativa.
Forêt Ivre es una película que resume relatos reales de trabajadores y huéspedes de refugio en las montañas francesas. Logra hacerlo encontrando una belleza significativa en su trilogía de relatos, dejando a la audiencia meditando acerca de cómo reaccionaría a la intoxicante soledad de esas semanas o meses. Todo concluido con un canto de ave enmudecido, buscando compañía y encontrando oídos en espectadores a los que esta narrativa los acerca un poco a ese sentir.
Puntaje:
Trailer:
Leandro Porcelli

