Crítica de «Resident Evil: Noche Cero» de Zach Cregger (2026)
Luego del éxito de «Barbarian» y «Weapons», el director Zach Cregger nos trae ahora su primer film tradicionalmente comercial. Hace bastante que la franquicia de «Resident Evil» está acostumbrada a la pantalla grande, pero ninguna de las pelis anteriores había intentado más que con leves superficialidades adaptar lo que es la experiencia de sus videojuegos. La combinación de la particular voz de Cregger con este intento honesto por hacer una de terror sobre gente contando cuantas balas le quedan no ha pasado desapercibida; por un lado ya hay «fans» preparándose para odiar una peli que todavía no vieron y por otro bastantes personas con expectativas acumuladas después de muy buenas reacciones tempranas. La película se encuentra más bien en un medio incómodo ofreciendo una buena cantidad de terror, bastante comedia y algo de los videojuegos tanto clásicos como modernos de «Resident Evil». Quizás su mayor pecado es no haber intentado combinar todos esos ingredientes de la mejor manera.
En medio de una tensa discusión con su pareja, un joven repartidor de órganos entre hospitales acepta bastante contento un envío bastante inusual: llevar un paquete secreto al centro de Raccoon City. Acá es dónde el apto subtítulo latino «Noche Cero» entra en juego, ya que nuestro protagonista (Austin Abrams) arranca la trama sin saber lo que el resto de su velada le espera. Dícese violencia, zombies, potencial contagio de un virus incierto y por sobre todas las cosas una lucha por sobrevivir para la que no está nada preparado. Los que se sienten en la butaca con ganas de una película de terror de «Resident Evil» podrán sorprenderse un poco entonces cuando terminen viendo lo que en gran parte es una comedia sobre la experiencia de trabajar como delivery.
Un gran acierto desde el vamos es que la peli sabe arrancar de a poco. Un accidente en la nieve, las dificultades de lograr usar una pistola, un perro en un granero, todos los obstáculos están planteados correctamente como si se tratase justamente de la primer hora de un juego poniendo a prueba a su protagonista. Hace varios años que la definitiva derrota cultural asumida de que casi toda adaptación directa de videojuegos estaba condenada a la mediocridad dio paso a que incluso películas ajena a los juegos utilicen sus mecánicas o estructuras para diseñar sus historias. Un ejemplo reciente con bastantes puntos en común con este film es «Alien: Romulus», con escenarios que no podrían ser tratados más como nuevos niveles para la acción de sus personajes. En este caso logra alcanzarse un buen punto en el que la inspiración más obvia fue directo a moldear la experiencia no solo del protagonista sino de la audiencia cuando este busque armas, revise cargadores y sufra la anticipación de encontrarse con un nuevo potencial peligro.
Con todo esto a favor, es importante dejar en claro que los problemas vienen cuando esa faceta bien conseguida empieza a interactuar con otros aspectos de la cinta. Lo que arranca siendo una persona común viviendo una pesadilla rápidamente se transforma en un personaje de sitcom atrapado en una peli de terror. El tema es que a ese difícil balance se le va a complicar cada vez más con el correr del filme, con una segunda mitad en donde la comedia ya somete a casi cualquier elemento de horror que quedaba en pie. Para cuando el final intenta reforzar algunas bondades de su muy buen inicio ya es tarde. Cregger había encantado a críticos y audiencias con tonos así de contrastantes en sus recientes éxitos pero en este caso los mezcla de tal forma que incluso consiguiendo breves momentos a lo Sam Raimi, acaban obstaculizándose entre sí.
El resultado es que «Resident Evil: Noche Cero» va a decepcionar en menor o mayor medida a cualquiera que espere algo que no sea una experiencia irregular de pochoclo de autor. Una película superficial e irreverente para con su propia reverencia por el material original y que va de mayor a menor hasta que su humor termina infectando todo aspecto de la experiencia. Cregger logra acertar en los pequeños detalles y la escala necesaria pero termina pagando su falta de destreza en la acción en los momentos finales. «Resident Evil» parece una franquicia de videojuegos condenada a adaptaciones casi decentes pero que nunca logran dar totalmente en la tecla. Es cierto que se coloca firmemente en las mejores adaptaciones de videojuegos hasta ahora, aunque eso no le alcanza para ofrecer algo más que un buen rato siempre y cuando entres en sintonía con un humor demasiado insistente.
Puntaje:
Tráiler:
Leandro Porcelli

