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Crítica de «El heladero: Dulce sabor a muerte” de Eli Roth (2026)

Luego de «Viernes Negro» (2023) y «Borderlands» (2024), Eli Roth decide volver al terror y a las bases para intentar crear otro relato escalofriante y tremendamente gráfico que pese a un par de elementos interesantes no logra terminar de convencer.

Eli Roth ha tenido una carrera bastante heterogénea dentro de la industria cinematográfica. De actor pasando a ser protegido de Tarantino a finalmente director de género que intenta shockear al espectador con la visceralidad de las imágenes que propone; y por momentos combinando ese entorno pesado con la comedia más chabacana para distender un poco.

Tras «Hostel» (2005) su nombre quedó asociado al horror más cruento y gore, aunque no necesariamente ha dirigido películas de ese estilo ya que en el medio ha intentado incluso con una franquicia de videojuegos (la ya mencionada «Borderlands») y una película de aventuras de corte familiar como fue «La casa con un reloj en sus paredes» (2018). No obstante, todo parece indicar que cada tanto Roth vuelve al género que más le gusta y que ¿más alegrías? le trajo.

«El heladero» tiene lugar en el pequeño poblado de Bayleen Bay, típico pueblo idílico del interior de EEUU donde aparentemente no sucede nada. Sin embargo, en la víspera del verano y las vacaciones escolares, aparece un camión de helados atendido por un silencioso y misterioso hombre. Todos los chicos parecen amar sus helados y se empieza a hacer popular rápidamente. Jared, el pequeño protagonista, evita los helados por su intolerancia a la lactosa. El problema es que el joven rápidamente repara en que el vendedor parece seguirlo y también que sus compañeros de escuela, amigos y vecinos parecen entrar en una especie de trance que los deja totalmente alienados. Ese extraño comportamiento deriva en una matanza truculenta donde los pequeños empiezan a mostrar sus instintos asesinos con los adultos. Jared junto a su hermana y sus amigos buscarán indagar sobre el origen de este peculiar acontecimiento o maldición y ver si pueden derrotar al heladero antes de que sea demasiado tarde.

El largometraje de Eli Roth parece partir de una premisa atractiva, la cual comienza a desinflarse a los pocos minutos. Su esquemático guion parece ser una mera excusa para mostrar formas ingeniosas en las que un grupo de niños mata a mansalva a los adultos. La excusa argumental de cómo el heladero es una especie sobrenatural que hipnotiza a los niños cual Flautista de Hamelín no solamente es absurdo (incluso para los parámetros de una película de terror) sino que, además, es explicado en una escena por uno de los personajes como un gran acto de pereza narrativa. Por otro lado, si bien Roth lograba un tono divertido y escalofriante por igual en «Viernes Negro», acá tampoco logra esa interesante mixtura de géneros.

«El heladero» es una idea que en papeles se veía como una gran continuación del camino que había arrancado Roth con la película de 2023, pero lamentablemente esta no llega a estar a la altura. Un relato que comienza dando grandes cucharadas de gore y splatter, pero que poco a poco van perdiendo el gusto por la falta de sustento en el guion.

Puntaje:

 

Tráiler:

 

Martín Goniondzki

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