CINE

Crítica de «Coyote vs. ACME» de Dave Green (2026)

A 30 años de su estreno, lo primero en lo que uno piensa cuando escucha «película de los Looney Tunes» sigue siendo «Space Jam». Incluso cuando ya salieron tanto una lamentable secuela directa como una siguiente peli con los clásicos animados y Brendan Frasier («Looney Tunes: Back in Action» de 2003), la mente de toda persona viva durante los 90s va directo a esa omnipresencia cultural de Michael Jordan y el merch de Bugs Bunny y compañía vistiendo ropa deportiva. Habiendo dicho eso y dejando en claro entonces que la vara tampoco estaba muy alta, hay que decir que el mayor éxito de «Coyote vs. ACME» es que mantiene el foco no solo en lograr momentos divertidos sino en hacer la película más entretenida posible con una premisa y personajes tan infantiles (en el mejor sentido de la palabra) como estos.

Cansado de toda una vida intentando capturar sin éxito al Correcaminos, el Coyote busca la ayuda de un abogado (Will Forte) para hacerle juicio a Acme por todos los productos fallidos que le compró en todos estos años a la empresa. Sin forma de hablar más que algunos carteles y la animada fisicalidad de dibujo animado, va a convencer de mala gana a este flojo litigante malacostumbrado a quedarse contento con arreglar unos pocos dólares para sus clientes. Ir contra una de las empresas más poderosas del planeta puede costarle caro a un buffet de abogados tan pequeño pero con el correr de la trama van a encontrar razones por las que vale la pena librar una batalla tan fácil de perder.

La peli tiene siempre en claro que el humor por el que uno va a verla es el clásico de las aventuras animadas del pasado, por lo que apunta siempre a esos gags tan físicos como energéticos. Es cierto que deja de lado la animación 2D, pero incluso los puristas deben apreciar que lo importante es el espíritu y esencia que con tanto trabajo la producción hace el esfuerzo de mantener. Clave son decisiones que van desde pequeñas, como mantener al Coyote como protagonista mudo, a más importantes como relegar a personajes más populares a simples secundarios que agrandan el mundo sin necesitar de un peso protagónico en el relato. Básicamente siguieron una regla muy simple pero que rara vez interesa a Hollywood: poner a los personajes por sobre todo; y en este caso eso significa que toda escena apunte a sacar algunas risas o sonrisas.

Obviamente el legado más inmediato con el que debe lidiar este nuevo regreso a la pantalla grande de los clásicos de ayer y hoy es el de lo costoso de su estreno. Completada pero sin deseos de estrenarse por parte de Warner que la produjo enteramente, luego encontraría tras mucha campaña online un nuevo hogar por una distribuidora mucho más pequeña. El resultado es servir en bandeja de plata una campaña de marketing que va como anillo al dedo a la temática anti empresa y pro consumidor que es el centro de la trama del film: “¡La película que ACME no quiere que veas!”. Se trata de una historia que revaloriza no solo ese sentimiento anti empresas que había quedado algo olvidado desde los 90s hasta esta década, pero también le sirve para contar un relato bastante valioso sobre la importancia de vivir la vida más allá de los resultados. Si bien el personaje de Will Forte está más enfocado en utilizar su talento de comedia para ser funcional a los dibujos animados que lo rodean, su simple viaje de personaje está manejado bastante mejor de lo que uno podría esperar para este tipo de comedias.

A fin de cuentas, su objetivo es simple y lo cumple con creces: «Coyote vs. ACME» es una comedia divertida de punta a punta que no solo nos recuerda todo lo que nos gustaba de los Looney Tunes sino que también los trae a un contexto moderno en el que funcionan más allá de su legado. Es cierto que no termina siendo la gran cosa pero es de valorar que tampoco se enquilomba intentando ser algo más de lo que es, contentándose por dejar que «¿Quién engañó a Roger Rabbit?» siga siendo la mejor película de animación con live-action de la historia sin ningún complejo. En un mar de películas sin cariño ni respeto por las propiedades intelectuales que intenta explotar o de comedias sin mucho trabajo detrás, lo de esta peli es para valorar bastante.

Puntaje:

    Tráiler:   Leandro Porcelli

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