Crítica de «Homo Argentum» de Mariano Cohn y Gastón Duprat (2025)
Las mentes detrás de «El Ciudadano Ilustre», «Mi Obra Maestra», «Nada» y «El Encargado» se atreven a responder con su nueva película cómo sería una antología a lo «Relatos Salvajes» sin ningún tipo de búsqueda creativa alguna. Los hermanos Gastón y Andrés Duprat junto a Mariano Cohn, dejando en claro que su obra está dirigida a personas con vocabulario limitado, describen esta oda al silencio como «16 mini-películas». Seguramente porque saben que la palabra cortos se quedaría corta para reflejar lo que apenas llegan a ser escuetos sketches, algunos de una sola escena o apenas dos minutos de duración.
Guillermo Francella («Casados con Hijos») hace de Guillermo Francella dieciséis veces. La caracterización de los «diferentes» roles en cuanto a maquillaje y vestuario es muy buena, logrando que aproximadamente un tercio o más de las risas totales que consigue la cinta vengan de cada vez que aparece en pantalla una nueva iteración de Francella. Hubiese sido muy útil si el guion colaborara con las caracterizaciones creando diferentes personajes con contrastes más allá de lo superficial de su apariencia inmediatamente obvia.
En algún punto es realmente sorprendente cómo este proyecto parece casi ideado para desnudar toda limitación actoral del comediante de «Brigada Cola». Una verdadera pena siendo que, luego de su destape dramático en «El secreto de sus ojos», ha tenido varias actuaciones decentes en sus varios éxitos en la pantalla grande. Lamentablemente todas las energías de esta película están empleadas en ser un monólogo dialéctico con la torpe indulgencia de un adolescente intentando gastar a quienes más lo hieren.
Cohn y los hermanos Duprat no tienen tiempo para el humor, con varias de las «mini-películas» teniendo menos de dos chistes o gags cada una, pero tampoco buscan algo más allá del remate fácil para poder pasar a la siguiente. Entre los cortos que intentan ser de humor y los que se atreven a no hacer reír de forma consciente, la audiencia puede pasar dos o tres micro-filmes sin emitir risa alguna. Esto no sería un inconveniente si en ese tiempo hubiese algún tipo de valor dramático en los eventos en pantalla. «Homo Argentum» se resume en su creencia de que el argentino es siempre un vivo bárbaro o terrible boludo, una lástima que sus autores no busquen más que limitarse a revelar cuál le toca ser a Francella en cada caso. De más está decir que los dos o tres relatos que apenas logran justificar su existencia son aquellos que consiguen mezclar el ser vivo y boludo a la vez en lo que casi llegan a ser personajes, como es el caso de la primer historia o la de la herencia en vida.
«Homo Argentum» es un penoso desastre. No por su incapacidad de transmitir sensaciones o pensamientos más complejos que los de un reaccionario poco inspirado, sino porque no concibe una complejidad más allá de la conjunción de infantiles simplezas que componen su desdén por los habitantes de este país. Una burda opinión acerca de los argentinos concebida por gente que los cree mirar desde afuera y que no consiguen encontrar familiaridad en esta patria ni en ninguna. Una cinta en donde ningún personaje toma un mate o come asado en pantalla, pero que se asegura de tenerlos de fondo en algunas escenas como simples props de una producción que a falta de contenido interno sólo tiene como objetivo tapar su vacío con la estridencia más chocante que pueda conseguir. No es mucha, para ello hubiese hecho falta una crítica punzante realizada con mucho más trabajo que los escasos minutos que costó escribir la peor película del año. Perdón, las peores 16 mini-películas de estos 12 mini-años.
Puntaje:
Leandro Porcelli


Cómo se nota que sos tremendo kukardooo porque fuiste directamente a pegarle y a qué no te guste solo porque banca a dios todo poderoso de Milei!! Pero no te preocupes que las salas de cine las va a llenar y milei va a gobernar por 100 años! VLLC!!!!
Francella: «Ay, me la dejó barata».