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Crítica de «La cabra que cambió el juego – GOAT» de Tyree Dillihay, Adam Rosette (2026)

En los últimos años Sony Pictures Animation elevó la vara con las técnicas de animación y la inventiva de sus historias, jugándole de igual a igual a estudios como Pixar que venían manteniendo un monopolio de calidad, originalidad y atracción de público. Incluso Sony tuvo algunos traspiés como con «Emoji: La película» (2017). No obstante, el estudio comenzó a apelar a artistas con ideas claras y estilos propios, intentando capitalizar el talento a través de sus próximas obras. Tenemos el ejemplo de Phill Lord y Chris Miller que en 2009 habían sorprendido con «Lluvia de hamburguesas» y luego volverían como productores y guionistas con una de las películas que revolucionaría al estudio. Lo interesante es que Sony también apuesta por nuevos talentos como es el caso de Tyree Dillihay y Adam Rosette.

El largometraje de la dupla Dillihay-Rosette, a nivel visual y técnico, está en lo más alto que se puede ver actualmente en materia de animación. Tras aquella «Spider-Man: Un nuevo universo» (2018), el gran hito del estudio de los últimos años, el cual los llevó a obtener un Premio Oscar a Mejor Película animada; donde incluso se llegó a desarrollar un software específico para lograr la estética que querían imprimirle los realizadores al film, Sony Pictures Animation fue elevando la vara película a película al menos en lo que respecta a la parte estética, para brindar experiencias sensoriales diferentes y claramente reconocibles en pantalla. Tal como pasaba con las dos entregas de Spider-Man, «La familia Mitchell vs. las máquinas» (2021), e incluso la reciente «Las guerreras K-pop» (2025), «Goat» viene a sumarse a este derrotero de películas en donde la paleta de colores, la distinción del diseño de los personajes, la fluidez de los movimientos y el elaborado contexto donde se desarrolla la acción, sumergen al espectador inmediatamente en una experiencia memorable.

No obstante, así como podemos destacar todos estos aspectos puramente relacionados con el diseño, también hay que mencionar que la historia resulta ser algo convencional. «Goat» sigue casi al pie de la letra la estructura de la mayoría de los dramas deportivos, donde tendremos el camino hacia la fama y la gloria del protagonista, el cual tiene que a travesar todo tipo de barreras y adversidades para llegar a su tan anhelado sueño. Nuestro héroe es Will (interpretado por Caleb McLaughlin, a quien conocerán por encarnar a Lucas en «Stranger Things», pero aquí no podrán disfrutar de su interpretación, ni de ninguna de las de sus compañeros de elenco porque solamente llega en forma doblada a nuestras salas, incluso se vio de esta forma en la función de prensa), una pequeña cabra que toda su vida soñó con ser una gran estrella del Rugebol. Este deporte, es una suerte de Basketball, pero jugado por animales antropomórficos en canchas temáticas que tienen sus particularidades según la ciudad a la que pertenecen. Un día Will juega un uno contra uno en una de las canchas que suele habituar con sus amigos, frente a una conocida estrella del deporte, Pierre Cherón, un caballo bastante fanfarrón. Si bien el pequeño Will pierde dicha contienda, su video se viraliza y esto lo lleva a cumplir su sueño de jugar en el equipo de su ciudad frente a su estrella Jetty Fillmore, una pantera implacable que está en el ocaso de su carrera, pero quiere ganar el campeonato antes de retirarse. A los nuevos compañeros de equipo de Will no les entusiasma tener a una cabra diminuta en un deporte de gran contacto, pero Will está decidido a revolucionar el juego y demostrar de una vez por todas que tiene el talento para estar en ese lugar.

Si uno ya vio un par de películas deportivas en su vida, podrá anticipar exactamente que va a pasar en cada momento del relato. Esta mezcla de «Zootopia» (2016) con «Space Jam» (1996) probablemente convenza más a los chicos (público al que apunta naturalmente) que a los adultos, no obstante, ciertos gags efectivos y el deslumbrante despliegue visual harán que la propuesta no sea del todo olvidable para aquellos que acompañen a los más pequeños. Como dato de color podemos agregar que el relato está producido por la estrella de la NBA, Stephen Curry, el base de los Golden State Warriors que al igual que otras figuras rutilantes del deporte, comienzan a invertir sus ganancias en otros medios.

«La cabra que cambió el juego – GOAT» representa un entretenimiento liviano, que sorprende más por cómo está contada que con su historia en sí. Una fábula deportiva con personajes entrañables que, a pesar de presentar pocas sorpresas, toca las suficientes fibras sensibles como para involucrar emotivamente a su público.

Puntaje:

 
 
 

Tráiler:


 

Martín Goniondzki

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