Crítica de «La Isla Olvidada» de Joel Crawford y Januel Mercado (2026)
Desde sus inicios con «Antz» y «El Príncipe de Egipto», Dreamworks se ha destacado como un estudio capaz de ofrecer tanto alternativas comerciales como producciones de gran calidad por igual. Los posteriores éxitos de franquicias como «Shrek», «Madagascar», «Kung Fu Panda» y «Cómo entrenar a tu dragón» pueden haberle dado más protagonismo a esa faceta comercial pero en los últimos años también cosecharon una gran respuesta de la crítica gracias a «The Bad Guys», «Puss in Boots: The Last Wish», «The Wild Robot» y «Dog Man». Ahora regresan los directores de aquel spin-off gatuno que ayudó a iniciar esta última racha, ofreciendo una producción animada original centrada en el punto de inflexión de toda amistad llegada la vida adulta y, por qué no, algo de mitología filipina.
Raissa y Jo son dos amigas que han sobrevivido juntas el pasaje de la niñez a la adolescencia. Aunque parece que este inicio de la adultez atenta con separarlas definitivamente gracias a la oportunidad de Raissa de ir a la universidad en Estados Unidos y la incapacidad de Jo de ser lo suficientemente responsable como para mantener un trabajo por más de unas pocas semanas. La situación va a terminar de desbordarse cuando antes de despedirse encuentran lo que vienen buscando desde pequeñas: un portal hacia la isla de leyenda a la que la abuela de Jo había viajado de niña. Las dinámicas de su dúo protagonista pueden ser familiares pero afortunadamente el film tiene sobrada personalidad como para asegurarse de que la experiencia se mantenga lo más fresca posible.
Desde el estreno de la primer «Spider-verse» que la industria animada yankee cambió tanto como las expectativas del público, recuperando la expresividad visual del cine de animación de antaño y alentando la mezcla de técnicas animadas. El resultado también son pelis como estas en las que se combinan gag tras gag de un incansable humor explosivo casi infantil con un tono emocional casi adulto. El dúo de directores Crawford y Mercado ya habían demostrado en su «Gato con Botas» que podían evocar mucho interés visual y mezclarlo con una profundidad tanto temática como emocional menos superficial que la mayoría de sus pares estadounidenses. El miedo a la muerte en el caso de «The Last Wish» y la ansiedad de enfrentar cambios que atentan contra la identidad construida en este.
Si bien el ritmo del humor puede costarle un poco a miembros de la audiencia menos adeptos a la modernidad de excesos, llega a alcanzar esa constancia de chistes como lo hicieron hace tanto las buenas temporadas de «Los Simpsons» por lo que hay cierto puente generacional. Para aquellos que no le agarren la mano al humor puede hacérseles difícil pero ayuda que los personajes estén no solo tan bien definidos sino que el film esté también dispuesto a evolucionarlos de forma auténtica durante su aventura. También destaca un elenco de personajes secundarios que recuerda un poco a lo que ofrecía «Shrek» con los personajes de cuentos, esta vez usando de base mitos filipinos que resultan indudablemente frescos para la mayoría del público.
No hay dudas de que la animación estadounidense está creciendo con el groso de su audiencia y en este caso lo hace ofreciendo una comedia para jóvenes adultos espectacular. «Forgotten Island» es una de las pocas películas que no solo aprovechan la evolución de la industria animada hollywoodense para entregar dos horas bastante divertidas sino que también ofrecen un salto propio de calidad emocional en lo que a personajes se refiere. Nada mal para un medio que todavía lucha por ser concebido como algo más que solamente entretenimiento infantil. Esta cinta demuestra que el crecimiento y cambio van a darse, lo quiera uno o no.
Puntaje:
Tráiler:
Leandro Porcelli

