«Killing Eve», un final decepcionante para una gran serie que fue decayendo

En 2018 se estrenó «Killing Eve», una serie diferente que supo cautivarnos gracias a una dupla protagónica magnética y deslumbrante, que proponía una especie de juego del gato y el ratón entre una agente del MI6 y una asesina a sueldo. Sin embargo, la tercera temporada no se encontró a la altura de sus predecesoras, brindándonos una trama repetitiva, aburrida y con los personajes separados que no consiguieron recrear la química característica.

Por eso, cuando este año nos enfrentamos a la cuarta y última temporada de la serie no esperábamos mucho más porque se notaba que la historia había perdido su rumbo y que era un poco difícil que lo volviera a encontrar porque había agotado su capacidad de sorprendernos.

Es así como pasó un tiempo entre una entrega y la otra. Ahora Villanelle quiere dejar atrás el mundo de los asesinos y encontrar en la religión un modo de vida más tranquilo. Busca constantemente ser buena y aceptada por los demás, aunque no siempre lo logra. Por su parte, Eve sigue tratando de encontrar a Los Doce, pero mientras trabaja como seguridad privada para mantenerse. Catherine también está detrás de esta organización, ya más de las sombras, porque fue relegada de su cargo luego de la muerte de Paul. Aparecerán en escena otros personajes como Helena, una de los miembros de Los Doce, y Pam, una nueva aprendiz de asesina a sueldo bastante peculiar.

Al igual que sucedió durante la temporada anterior, Villanelle y Eve pasan gran parte de estos ocho capítulos separadas, cada una haciendo su camino para terminar de convertirse en quienes realmente son, con alguna que otra interacción hasta llegar al final que veremos una aventura compartida atractiva. Es ahí cuando la historia se luce más, pero lamentablemente no tenemos muchos de estos momentos.

La trama vuelve a ser un poco más de lo mismo. Distintos personajes buscando un objetivo similar: encontrar a Los Doce, con distintas motivaciones y herramientas. Esto no quita que nos brinde un entretenimiento grato, con escenas de acción, asesinatos ingeniosos, buena música y paisajes pintorescos, pero perdimos gran parte de la frescura característica de esta serie. De todas maneras tenemos algunos giros sorprendentes, situaciones que no imaginábamos y que nos terminan impactando.

A eso le tenemos que sumar un final bastante polémico, con una decisión que, a pesar de que está narrativamente justificada y que podía ser medio ilógico que sucediera otra cosa, dejó bastante angustiados a los fanáticos de la serie y, sobre todo, de la pareja que hacían Eve y Villanelle.

En síntesis, la última temporada de «Killing Eve» no nos ofrece nada demasiado novedoso, sino que repite la modalidad a la que estábamos acostumbrados. Le da una conclusión a los personajes que fuimos viendo a lo largo de cuatro entregas con algunas decisiones un poco dudosas y no se explota mucho la gran química que tienen Sandra Oh y Jodie Comer. De todas maneras, tenemos momentos entretenidos, diálogos graciosos y buenas interpretaciones de las actrices. Pero sin dudas, si pensamos en esta serie nos tenemos que quedar con dos maravillosas primeras temporadas y no mucho más.

Tráiler:

 

Samantha Schuster

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