38º MDQ Film Fest: «Evil Does Not Exist» de Ryusuke Hamaguchi (2023)

Takumi y su hija Hana viven en Mizubiki Village, cerca de Tokio. Al igual que las generaciones anteriores que fueron allí a asentarse, viven una vida modesta, trabajando en distintos oficios y en contacto con la naturaleza. Sin embargo, los lugareños se enteran que su paz puede ser interrumpida por un plan de una empresa de Tokio para construir un glamping y ofrecerles a los japoneses una vía de escape de la ciudad. Pronto verán que el proyecto tendrá un impacto negativo tanto en la comunidad como en la propia vida de Takumi.

«Evil Does Not Exist» empieza de una forma pausada, tomándose el tiempo necesario para mostrarnos el contexto en el cual se va a desarrollar la historia. La cámara de Ryusuke Hamaguchi («Wheel of Fortune and Fantasy», «Drive My Car») se va a posar detenidamente y un largo rato en las tareas que realizan los distintos personajes y en cómo están rodeados por una naturaleza descomunal, su principal sustento, para que cuando se presente el conflicto principal podamos ver la amenaza que significa para los habitantes de aquel lugar. El sonido ambiente también ayuda a terminar de delinear este clima de calma y prosperidad.

A partir de entonces la película comienza a tomar ritmo para realizar una crítica a las grandes corporaciones que buscan solamente el rédito económico sin importar el daño que pueden hacerle a la naturaleza y a la comunidad, como también la falta de conocimiento sobre las prácticas sociales de sus habitantes y la puja entre lo tradicional y lo moderno. El choque cultural y de distintas miradas entre ambas partes genera varios intercambios graciosos que nos sacarán más de una risa, en un contexto donde prevalece la tensión y el suspenso por lo que vendrá. 

Y hacia el final, el film se va a tornar más misterioso y enigmático, con un clima lleno de tensión que llega a su punto cúlmine tanto a nivel social como personal para el protagonista.

Existe un buen desarrollo de personajes, principalmente aquellos que pertenecen a una agencia que representa a la empresa japonesa, que se empiezan a interesar por lo que hacen los lugareños, a tratar de comprender el mundo que los rodea y a darse cuenta que tal vez la vida pasa por otro lado y es necesario hacer ciertos cambios.

Si bien puede que esté un escalón por debajo de «Drive My Car», película que le valió a Japón un Oscar el año pasado, y que tuvo muy buen recibimiento por parte de la crítica y el público, «Evil Does Not Exist» es un drama social interesante, que se va construyendo a fuego lento para luego darnos una sacudida de realidad. Un film que hace una crítica punzante a través de un buen uso de los aspectos visuales y sonoros que van creando un clima de tensión y arraigado a la naturaleza.

Puntaje:

 

 

Tráiler:

 

Samantha Schuster

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