ENTREVISTAS

Entrevista a Lucas Bucci, guionista de «Carmel: ¿Quién mató a María Marta?»

Hace poco Netflix estrenó la docuserie «Carmel: ¿Quién Mató a María Marta?», una historia apasionante que se basa en este icónico caso policial argentino que mantiene en vilo a todo el país desde hace 18 años. Con entrevistas a sus protagonistas, material de archivo y recreaciones de algunos momentos, rápidamente la serie se convirtió en un éxito.

En Cinéfilo Serial tuvimos la oportunidad de hablar con Lucas Bucci, uno de los guionistas de «Carmel: ¿Quién Mató a María Marta?» para que nos cuente más acerca de la elaboración del guion, el trato con los entrevistados y las pasiones que despierta este caso.

– ¿Cómo surgió la propuesta de realizar esta serie documental?

– Estábamos cenando con Tomás Sposato en la casa de Sofía Mora y ella nos comentó su obsesión por el caso. En ese momento yo confesé mi amor por el género de True Crime. Luego ella nos presentó a Ale Hartmann con quien ella había comentado el caso tiempo atrás. En ese momento nos pusimos a trabajar en el proyecto que finalmente le llevamos a Vanesa Ragone.

– Sin dudas es un caso sumamente atrapante e impactante, ¿qué es lo que más te atrajo a vos en particular?

– Antes de estudiar guión yo hice mi doctorado en filosofía y para mí los casos policiales complejos nos convocan de una manera muy especial. Aristóteles inicia La Metafísica con la frase «Todos los hombres desean por naturaleza saber». Yo creo que esta pulsión que tiene el humano, la curiosidad, se ve perturbada y luego multiplicada por los casos policiales irresueltos. Relacionado con esto, este caso presenta una multiplicidad de relatos contradictorios que a mi modo de ver son una buena excusa para hablar sobre los dispositivos narrativos en sí, algo que a mí y a Tomás Sposato nos interesa desde nuestra primera película como directores «Los Payasos».

– ¿Cuánto del caso ya conocían ustedes y cuánto más tuvieron que investigar?

– Yo tenía 18 años cuando el caso explotó mediáticamente en el país, sin embargo, a pesar de ser un seguidor del género no suelo interesarme por las noticias policiales, así que del caso tenía lo mínimo: el pituto, el country, la metamorfosis de accidente a crimen. Así, cuando decidimos juntarnos a trabajar leímos todos los libros que había escritos y vimos muchos videos del momento en youtube. Una vez que el proyecto se hizo realidad, leímos las causa completa, los distintos fallos, vimos el juicio completo y accedimos a una cantidad casi inabordable de archivo de tv de la época. El proceso completo nos debe haber llevado alrededor de 1 año y medio, dos años.

– ¿Cómo fue el abordaje a los protagonistas para realizar las entrevistas? ¿Estaban dispuestos a hablar de todo? ¿Se encontraron reacios a alguna pregunta? ¿Decidieron entrevistar primero a algunos y después a otros para ver si surgían nuevas pistas o declaraciones?

– La idea era que los personajes contaran cosas que nunca habían contado o, en su defecto, que contaran algo ya visto pero de una forma en que nunca lo habían hecho. En ese sentido, sabíamos que teníamos que ir preparados, teníamos que saber todo lo que habían dicho durante los 18 años de historia para que ellos no se vieran obligados a repetir lo que ya venían repitiendo. Algunos entrevistados fueron un poco más difíciles de convencer que otros para que cuenten su historia en cámara pero una vez que se convencieron, ninguno puso ningún tipo de reparo para hablar de algo en particular.

Nuestro relato estructural era el de Carlos pero el motivo no estaba relacionado con  nuevas pistas que pudiesen ocurrir si no con armar un relato coherente que en este caso se inicia desde el momento en el que él declara encontrar a María Marta en el baño.

– No solo la historia es interesante de por sí, sino que consiguieron narrarla de una manera que te genera adrenalina y esas ganas de ver los cuatro episodios seguidos, ¿cuánto tiempo llevó la confección del guion? ¿Cómo lograron equilibrar las entrevistas, el material de archivo y las escenas de ficción?

– Para nosotros como guionistas este documental fue un desafío enorme. Nos preguntábamos todos los días cómo contar de manera atractiva una historia de la que todos saben el final. En ese sentido la confección de la estructura general de la serie y de las escaletas de los capítulos nos llevó una cantidad de trabajo inmenso. El writer’s room empezó muy ordenado con algunas cartulinas de las escenas pegadas en una pared y terminó unos meses después con un caos de papeles que cubría las cuatro paredes. A veces llegaba a resultar desesperante, podíamos pasar un día entero de trabajo discutiendo la secuencia inicial del primer capítulo. Finalmente decidimos contar la historia de manera lineal sin saltos temporales pero antes de eso agotamos la discusión considerando otras opciones más complejas. El equilibrio de entrevista, material de archivo y recreación fue también intenso. Nosotros le llamábamos «Rashomones» a los relatos alternativos y contradictorios que daban los distintos entrevistados y nos parecía interesante que las recreaciones fueran las encargadas de mostrar esos relatos. Finalmente esa idea se modificó un poco y terminó en una narración más despojada y seca que, yo creo, termina siendo más interesante (y también un poco perturbadora).

– Durante las entrevistas, ¿se generó algún debate interno tuyo sobre la credibilidad o culpabilidad de algunos personajes?

– Todos los días. El debate sobre el caso era inevitable. Los primeros meses discutíamos los eventos más importantes, con el correr del tiempo nuestras discusiones ya giraban alrededor de detalles muy finos. El recorrido de la perra de María Marta y Carlos, Paka, fue una gran obsesión durante mucho tiempo. Finalmente decidimos que algunas cosas eran muy interesantes para nosotros pero porque estábamos demasiado metidos en el asunto.

– La recepción de la serie fue muy buena en nuestro país, ¿a qué crees que se debe más allá de la calidad de la obra?

– Este caso obsesionó al país, la sociedad argentina se perdió en estos detalles durante dieciocho años. Es cierto que el caso tiene muchos aspectos atractivos pero a veces cuando la obsesión es tal, hay que intentar analizar qué es lo que a nosotros nos genera tanta atracción. George Harrison dijo de la beatlemania que los fans no se volvieron locos con los Beatles sino que, más bien, los usaron de excusa para volverse locos. Creo que esta frase habla de todas las obsesiones en general. Hay algo nuestro en la obsesión que tenemos con este caso, esta pasión habla también sobre nosotros, ahí hay un buen interrogante para explorar.

– El caso está lejos de cerrarse, como dicen en la serie, todavía falta un juicio a Nicolás Pachelo, ¿existe la posibilidad de hacer una segunda parte en un par de años? 

– Yo creo que la posibilidad narrativa existe aunque requiere de mucho trabajo de guion hacer algo que vuelva a ser interesante. No puede ser una mera continuación porque a mi modo de ver eso sería hacer un noticiero y ese no es nuestro género. Igual a pesar de que yo creo que hay un guion posible, el aspecto narrativo no lo es todo a la hora de determinar si uno quiere o no producir una segunda temporada.

– ¿Te gustaría realizar una serie documental sobre otro caso policial argentino tan icónico?

– Me cuesta pensar en casos argentinos que se hayan vuelto tan icónicos por los motivos que a mí me interesan. Sin embargo, hay algunos que me parece que se pueden trabajar para contar algo interesante, es cuestión de dedicarle el tiempo necesario.

– ¿Estás trabajando en futuros proyectos?  

– Con Tomás Sposato, mi dupla autoral, siempre tenemos muchas ideas en la cabeza y siempre estamos al acecho de la oportunidad para concretarlas. Si uno ve las cosas que escribimos y realizamos se dibuja un recorrido muy extraño: pasamos de comedias livianas a un documental como «Carmel», pasando por cine independiente como «Los payasos»; sin embargo, en nuestras cabezas todo tiene un sentido. Concretamente, hoy tenemos algunos proyectos avanzados pero, por el momento, mucho no podemos contar.

 

Samantha Schuster

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