FESTIVALES

MUBI Fest Buenos Aires 2025: «Alpha» de Julia Ducournau (2025)

Tras su paso por el Festival de Cannes, llegó al MUBI Fest el más reciente trabajo de la directora francesa Julia Ducournau.

El cine de Ducournau es sobre emociones fuertes, shock y un constante bombardeo al espectador con imágenes impactantes (de alto vuelo) y una estilización muy calculada. En 2016 nos sorprendió con «Raw», donde mezclaba el drama psicológico con elementos de horror del cine de caníbales y algunos ligeros tintes de coming of age. Luego, en 2021, nos presentaría «Titane», su consagración en el ámbito internacional tras la obtención de la Palma de Oro, un relato transgresor donde tocaba temáticas actuales y las yuxtaponía con el cine de género (body horror y cine fantástico). En esta oportunidad, presenta «Alpha» que también busca seguir en la línea transgresora mediante un drama familiar en un mundo distópico.

A diferencia de sus films anteriores, podemos decir que «Alpha» es la más humana de su filmografía, aunque sigue manteniendo el apetito por la conmoción y el sobresalto del espectador. El largometraje comprende una alegoría no muy sutil del virus del HIV, presentando una suerte de realidad alternativa situada en la Francia de 1990. Allí la gente se contagia de un virus que se propaga por la sangre o transmisión sexual, con síntomas similares al del sida, pero que en la etapa final de la enfermedad va haciendo que las personas se vayan solidificando hasta convertirse en unas figuras de un material similar al mármol. Los hospitales están repletos y los médicos parecen renunciar a sus tareas. En ese contexto adverso, Alpha (interpretada por Mélissa Boros), una niña de 13 años que convive con su madre (Golshifteh Farahani) y, esporádicamente, con su tío adicto a la heroína, Amin (Tahar Rahim) puede haber contraído el virus, tras hacerse un tatuaje de forma casera en una fiesta estudiantil.

La película presenta diversas líneas temporales, que van manteniendo el interés del espectador para ir descubriendo qué sucederá con este núcleo familiar bastante particular, que reside en una ciudad tan enigmática como la propia película (parece haber tormentas de arena y una polución típica de las películas postapocalípticas que hablan sobre el calentamiento global, por más de que nunca haya referencias al clima). No obstante, sobre el tercer acto, Ducournau parece más interesada en seguir azotando al espectador con imágenes poderosas, que en mantener la coherencia de la narración. Allí, dichas líneas temporales resultan más confusas y menos coherentes.

Al igual que pasaba en sus películas anteriores, el relato se sobrecarga de las propias ideas de la directora y si bien sigue manteniendo el gusto por el impacto que generan las imágenes con agujas, sangre, los cuerpos deteriorados, acá tenemos una película que se aleja del terror para meterse en el drama. Ducournau trabaja bien la cuestión de las adicciones, los prejuicios y la discriminación ante el desconocimiento, pero muchas veces se siente que a la película le falta un norte más concreto.

«Alpha» propone emociones fuertes, tal como nos tiene acostumbrados la directora francesa, y si bien busca perturbar a su público también resulta ser la película que más empatiza con sus propios personajes y en la cual mejor se dan las relaciones familiares. Estamos ante un film excesivo, donde no faltarán las imágenes impactantes ni las cosas que uno puede esperar de una cinta de Ducorneau, pero se siente fría, calculada y buscando generar extrañamiento vacío mediante el impacto de sus bellas composiciones visuales, cuando a nivel narrativo quizás la historia requería otra cosa. Aún así, «Alpha» resulta un plato fuerte para aquellos que busquen ver algo diferente.

Puntaje:

            Tráiler:

  Martín Goniondzki

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