27° BAFICI: «Orfeo» de Virgilio Villoresi (2025)
Combinando live-action con diferentes técnicas de animación, e incluso algunos juegos ópticos como en los orígenes del cine, esta fantástica ópera prima nos regala un viaje onírico a esa efusiva magia que nos suele regalar cada tanto la gran pantalla. Ayuda enormemente el encanto de su idioma italiano, aunque este es uno de esos casos en los que la importancia narrativa de una película resigna algo de prominencia lingüística para transmitir cuestiones mucho más profundas a través de la emotividad audiovisual.
Orfeo es un solitario pianista que desde niño es cautivo de la imaginación que despierta en él los misterios del mundo a su alrededor. Sus noches tocando en su trabajo son iluminadas por la presencia de una joven con la que eventualmente va a iniciar una hermosa conexión, hasta que en un abrir y cerrar de ojos parece haberla perdido para siempre. Ausente hace un tiempo, ve una visión de ella siendo capturada por la ciudad casi expresionista que los rodea, decidiendose a poner su vida en riesgo para adentrarse en la pesadilla que intenta separarlos para siempre.
El relato goza de una simpleza envidiable, evocando esas narrativas de cuentos infantiles pero transportándolo a una moraleja mucho más adulta pero no menos sentida. El director Virgilio Villoresi se encarga de que este film posea cualidades muy valiosas en dónde sin dudas destaca la parte visual, no solo intercambiando animación tradicional con actores live-action sino incluso combinandolas para regalar efectos tan efectivos como encantadores. A pesar de ser su primer filme Villoresi lleva dos décadas produciendo siempre llamativos cortometrajes y videoclips, por lo que no es ninguna sorpresa que en esta historia tenga tanto protagonismo la música. En su mayoría funciona como una suerte de musical instrumental, consiguiendo transmitirle a la audiencia toda la potencia poética de su melodrama a través de sus sentidas partituras.
Orfeo es una fábula para adultos que no han olvidado la importancia de soñar, y los alienta a hacerle frente a sus pesadillas. Todo el trabajo y cariño por el medio que denota la pantalla transforma en fortaleza lo simple del relato, aunque entre tanto esfuerzo y proeza artística ocurren mínimas lagunas de intensidad narrativa o actoral que nunca agúan el color de la obra. Esta es una de esas gemas que el cine le regala a aquellos espectadores dispuestos a darle una oportunidad a un cine mucho más evocativo que las narrativas corrientes, y es una oportunidad por la que vale la pena que uno deje su estudio a perseguir los fantasmas de la medianoche en el nombre del amor.
«Orfeo» forma parte de la categoría Óperas Primas del 27° Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente y se puede ver el sábado 18 a las 18.45 hs en el Centro Cultural 25 de Mayo (Sala Principal) y el viernes 24 a las 21.40 hs en el Cinépolis Houssay (Sala 2).
Puntaje:
Trailer:
Leandro Porcelli

