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Crítica de «Bugonia» de Yorgos Lanthimos (2025)

Yorgos Lanthimos no para de sorprender a la audiencia con films osados, comentarios sesudos y mucho impacto tanto visual como narrativo. «Bugonia» es su décima película, la cual es la tercera en estrenarse en años consecutivos (habiendo sido las otras dos, «Pobres criaturas» de 2023 y «Tipos de gentileza» de 2024), lo cual muestra una prolífica etapa Hollywoodense tras los 4 largometrajes que dirigió en su país natal (recordemos que «Dogtooth» de 2009 había captado el ojo de la cinefilia y el circuito festivalero tras su paso por Cannes, Sitges y su nominación a los Oscars como Película de Habla no Inglesa).

Lo primero que tenemos que decir con «Bugonia» es que uno puede llegar a entender la decisión del director de tomarse un tiempo de descanso antes de encarar un próximo proyecto. Esto no quiere decir que la película sea mala ni mucho menos, pero sí que se siente como el proyecto menos personal y más por encargo de Lanthimos. Por un lado, «Bugonia», pese a que los créditos de la película no lo aclaren, es una remake de un film coreano, titulado «Save the green planet» (2003). Dicho título tuvo un pasar discreto por su país, pero con el correr del tiempo (y su aparición en el formato físico hogareño) se fue convirtiendo en una película de culto. En 2020, se anunció que CJ Entertainment produciría una nueva versión norteamericana de la película con Ari Aster a la cabeza.

Finalmente, en febrero de 2024, se informó que Yorgos Lanthimos iba a dirigir la nueva versión, con Aster oficiando como productor (el director prefirió dirigir «Eddington», una película con más de un punto de contacto en lo temático respecto a la visión moderna de las conspiraciones, el fanatismo y el extremismo irracional).  Focus Features adquirió todos los derechos fuera de Corea del Sur del proyecto, que desde entonces había sido retitulado como «Bugonia», y había presentado a Emma Stone y Jesse Plemons como los actores protagónicos.

«Bugonia», cuya palabra proviene del griego («nacido de buey»), representa una antigua creencia mediterránea sobre la generación espontánea de abejas a partir del cadáver de un buey sacrificado, simbolizando muerte y renacimiento. El relato que propone Lanthimos sigue a Teddy (Jesse Plemons), un joven obsesionado con teorías conspirativas, convencido —a partir de videos de YouTube, podcasts y horas de investigación en internet— de que una raza de alienígenas originaria del planeta Andrómeda, tiene sometida a la humanidad mediante un oscuro y macabro plan. Su conducta roza lo patológico y mantiene una existencia austera, caracterizada por el aislamiento, viejos traumas familiares (su madre, Alicia Silverstone, se encuentra internada en un hospital) y una rutina solitaria. No obstante, comparte su excéntrica visión del mundo con su primo Donny (Aidan Delbis), una persona dentro del espectro autista con quien vive retirado de la ciudad en la vieja casa familiar. Decidido a desenmascarar la verdad, Teddy pone en marcha un plan extremo: secuestrar a Michelle Fuller (Emma Stone), la fría y enigmática directora ejecutiva de la corporación Auxolith, a quien cree parte de esta supuesta raza extraterrestre. Una vez cautiva, los primos intentan forzarla a revelar su verdadera identidad y, durante un eclipse lunar, obligarla a contactar al supuesto emperador de su planeta para que detenga la invasión y abandone la Tierra.

Es real que Yorgos Lanthimos parecía la persona indicada para adaptar esta historia al mercado occidental, por el estilo, las temáticas a explotar y algunos aspectos que convertían a la propuesta en un atractivo combo para explorar. No obstante, el film parece ir a lo seguro y no separarse demasiado de la obra original. Sabemos que el bueno de Yorgos tiene un estilo visual singular, donde priman los lentes angulares, los travellings de seguimiento laterales combinados con esos objetivos que parecen deformar la realidad y darle un carácter distintivo; y también a nivel narrativo/temático cierto carácter sardónico rozando la misantropía donde aprovecha para mostrar el contraste entre las clases sociales, las posturas ideológicas y la crueldad como mayor eje reinante de la sociedad. Todo eso aparece en el relato y sigue alimentando ese corpus de obra donde se ve la construcción de un autor. Aun así, la película no se distancia demasiado del film coreano y en ciertos aspectos incluso le faltan algunos detalles que hacían más impredecible a «Save the green planet».

Aun conservando a su antecesora como norte (sin desviarse demasiado), Lanthimos se las ingenia para mantener al espectador compenetrado, mediante una Emma Stone sumamente comprometida y con una interpretación superlativa de Plemons como el conspiranoico alejado de la realidad. La puesta en escena es otro de los fuertes al igual que la banda sonora de cierto carácter operático que apabulla al público al igual que la excentricidad de los personajes.

La película pone de manifiesto ciertas problemáticas actuales, las conspiraciones vs la realidad, los enfrentamientos discursivos entre las distintas corrientes políticas e incluso el contraste entre los ciudadanos/trabajadores y las personas del mundo corporativo demostrando las despiadadas prácticas del más salvaje capitalismo (hay un momento tan desopilante como aterrador donde el personaje de Stone advierte que todos son libres de irse a las 17:30 de la oficina, a excepción de que falte trabajo por hacer, haya que atender cosas urgentes, etc. pero «siéntase libres de irse cuando quieran»).

Una película tan entretenida como interesante, que quizás pierde en la comparación con la original, especialmente sobre el final, donde uno puede anticipar la resolución disipando todo tipo de desorientación continua que presentaba la coreana. Aun así «Bugonia», tanto la película como el término, viene a representar la renovación en medio de la descomposición social y cinematográfica (especialmente en estos días donde la industria está puesta en jaque con la posible venta de Warner), por lo cual resulta coherente de parte del griego ese parate que propone para descansar y volver al medio con ideas renovadas.

Puntaje:

 

 

 

Trailer:

 

Martín Goniondzki

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