Crítica de «El imperio de los sentidos» de Nagisa Ôshima (1976) – (Reestreno)

«Mi placer radica en darte placer a ti y obedecer todos tus deseos, que nuestro goce no tenga fin».

«El Imperio de los Sentidos» es una cinta dirigida por Nagisa Ôshima en 1976, la cual tuvo una repercusión enorme por su alto contenido sexual explícito, que hasta fue tomado como ofensivo y llevado a la censura. Durante 2016 se decidió realizar su restauración al estado original con el objetivo de contemplar el arte que presenta. Es así como llega a los cines a 45 años de su estreno.

Se inspiró en hechos reales para narrar la fatídica escalada sexual entre una geisha y su jefe casado en el Japón de los años 30. Un suceso real que convulsionó a la sociedad japonesa en aquel entonces.

Una pareja de amantes vive una historia de amor intenso. La pasión se ha adueñado de ellos. El sexo ha pasado a ser lo más importante de sus vidas. Poco a poco sus juegos eróticos van traspasando fronteras. Las ansias de la mujer por poseer a su hombre parecen crecer cada vez más, hasta llegar al límite.

Sada Abe (Eiko Matsuda) ingresa a trabajar como camarera en un hotel propiedad de Kichizo Ishida (Tatsuya Fuji). Con su nuevo trabajo espera dejar atrás la prostitución que la ha ayudado a sobrevivir en los últimos años. Kichizo es un mujeriego que no tarda en incluir a Sada en sus continuas sesiones de placeres gastronómicos y sexuales. El encuentro entre los dos provoca en ambos una arrolladora reacción a la que se entregan ciegamente. Por primera vez Sada se encuentra con un hombre que la satisface plenamente y Kichizo con una mujer que desata su fantasía descubriéndole niveles de placer cada vez más extremos.

Considerada la obra de culto por excelencia del cine erótico mundial, la película plasma la expresión del erotismo poco alejada de la pornografía (no deja de ser porno light japonés). Muestra cómo el amor, puro y descorazonador, puede llevarnos a la adicción y la autodestrucción; lo cruel, y lo inexplicablemente bello. Dos amantes cuya autodestructiva maratón sexual culmina en uno de los desenlaces más espeluznantes de ver.

Se logró realizar el film bajo una coproducción con Francia, de este modo, Ôshima pudo enviar los negativos a dicho país y efectuar allí el montaje final, de otra manera jamás hubiese sido posible tener imágenes tan explícitas. La misma generó tal escándalo en Japón, que incluso el cineasta tuvo que dar explicaciones ante un juez. La obra fue censurada tras su estreno, se cortaron algunas escenas y se ocultaron las partes íntimas. En Japón el film se sigue distribuyendo con un efecto de emborronado sobre los órganos sexuales de los intérpretes.

Es una cinta está enfocada en la necesidad del hombre por la mujer y la mujer por el hombre al extremo de la obsesión pero también se centra en el arte nudista tanto femenino como el masculino, desde abrazarse desnudos hasta el juego sexual instintivamente impulsado por deseos que van más allá de lo racional. Un film que muestra lo más intimo y primitivo que todo ser humano posee, que muchos pueden verlo con asco y repulsión, otros como una belleza majestuosa, convirtiéndose en una película que rompió tabúes.

En síntesis, «El Imperio de los Sentidos» es un drama erótico que habla sobre la pasión irreprimible y descontrolada, la toxicidad del amor romántico junto al sentimiento irracional de posesión, ante una crudeza del relato que causa mucho impacto.

Puntaje:

 

 

Tráiler:

 

Noelia Giacometto

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