CINE

Crítica de «The Mandalorian and Grogu» de Jon Favreau (2026)

El universo de «Star Wars» está sufriendo lo mismo que las otras grandes franquicias. Estamos en un punto de quiebre en la industria cinematográfica mainstream donde el público ya no va con tanta avidez a ver los blockbusters bombásticos del momento. Incluso, probablemente ya no vaya con tanta frecuencia al cine como en el pasado. Es por ello, que las nuevas producciones buscan de algún modo apelar a los fans y también a nuevos sectores de la audiencia intentando minimizar los riesgos. Si a esa situación le sumamos la enorme cantidad de productos de la franquicia que tuvimos desde la adquisición de Lucasfilm por parte de Disney, provocando una saturación; y por otro lado también la mala recepción de los fans y la crítica por la culminación de la saga de Skywalker, era de esperar que se tomen un tiempo prudente (7 años desde el último film de «Star Wars») para volver a la gran pantalla.

Para este esperado retorno eligieron a Jon Favreau, un querido conocido de la compañía del ratón que estuvo detrás de varios títulos a lo largo y ancho del estudio. Desde el lanzamiento del MCU con «Iron Man» (2008) hasta las versiones live action de los clásicos animados de «El Libro de la selva» (2016) y «El rey león» (2019) pasando también por varios productos televisivos de «Star Wars» como productor ejecutivo: la propia «The Mandalorian», «The Book of Boba Fett», «Ahsoka» y «Star Wars: The Skeleton Crew». Para ello también unió fuerzas con Dave Filoni, uno de los arquitectos del universo expandido de SW, gran tapador de agujeros argumentales de la saga con sus series insignia como «Clone Wars» y «Rebels» y nuevo Co-CEO de Lucasfilm reemplazando a Kathleen Kennedy.

Entonces, ¿qué podemos esperar de la nueva película de SW? No es ni un regreso triunfal como se esperaba ni tampoco el fracaso que la prensa y los críticos andan mencionando en todos los portales especializados. El film de Jon Favreau, como mencionamos dos párrafos atrás, busca ampliar sus chances y por eso se separó de la intrincada red argumental de la serie, el enorme número de personajes y subtramas que iba a tener la potencial cuarta temporada de la serie y todas cuestiones más intrínsecas al fandom harcore de la franquicia, para brindar una aventura auto conclusiva que recuerda a los seriales que tanto han inspirado a la saga de George Lucas.

«The Mandalorian and Grogu» tiene lugar entre el episodio VI y el VII, tras los eventos que vimos en la serie y en medio de una reorganización de la Nueva República que busca mantener el status quo en la galaxia. En dicho contexto, varios señores imperiales se rehúsan a aceptar la caída del imperio y se encuentran haciendo estragos en diversos puntos del borde exterior. Los líderes de la República intentan proteger lo conquistado por la Rebelión, y para ello reclutan al legendario cazarrecompensas mandaloriano (Pedro Pascal) y a su joven compañero, Grogu, para desmantelar a dichas células dispersas. La historia avanza cuando su jefa (encarnada por Sigourney Weaver) lo envía a buscar a Rotta The Hutt (Jeremy Allen White) quien es buscado por sus tíos y estos últimos parecen tener información sobre un alto funcionario del imperio.

The Mandalorian es junto con Han Solo de los personajes que más coquetean con el costado western de la saga, más allá de que Lucas siempre incluyó elementos o arquetipos del género en su ópera espacial, Mando es una clara alusión al lobo solitario (y quizás también al hombre sin nombre de los spaghetti westerns de Sergio Leone) acompañado de su cachorro (Grogu) en busca de aventuras singulares. De esta forma también tendremos enfrentamientos con otros cazarrecompensas, traiciones, duelos épicos y varios elementos reconocibles del estilo.  

Si bien se trata de un proyecto de presupuesto elevado, a nivel película no cuenta con ambiciones desmedidas como otras entregas de la saga. Estamos ante un capítulo pequeño y contenido que establece una aventura entretenida con dos personajes adorables (especialmente Grogu) y varios elementos/situaciones que hicieron grande a SW: desde combates cuerpo a cuerpo, persecuciones tanto espaciales con naves como por tierra hasta tiroteos y grandes enfrentamientos pasando también por criaturas de proporciones épicas y vehículos espectaculares (vuelven los geniales AT-AT). A su vez, le sumamos algunos guiños a los fans con la presencia de personajes como el de Zeb Orrelios que hace su salto al cine luego de su presencia en series tanto animadas como live action y por qué no la inclusión de nuevos personajes como el de Weaver que antes mencionábamos y la participación de Scorsese poniéndole la voz a un simpático comerciante de un puesto de comida (cuya aparición se da en un momento del relato que también nos refiere un poco al clima de sus películas de mafia neoyorkinas).  

«The Mandalorian and Grogu» peca de ser realmente un prólogo (o epílogo de la serie) demasiado apartado del resto de la saga. Si bien uno agradece que no se siga profundizando en la Saga Skywalker y que se exploren nuevos horizontes alejados de los lugares comunes, lo cierto es que la decisión de que sea tanto regreso para los fans acérrimos como puerta de entrada a las nuevas generaciones la colocan en una medianía que le limita el enorme potencial que tenia la serie. Aun así, estamos ante un paso firme en la dirección correcta que no solo implica un divertimento para toda la familia sino que cuenta con grandes destellos de las cosas que hicieron grandes a la saga, personajes sumamente queribles y una mixtura entre la tecnología de punta mezclando los entornos digitales y el CGI con la parte más artesanal que sigue conservando SW mediante los animatronics y los efectos prácticos que la convierten en un gran exponente de cómo se puede mantener un estándar en lo que se refiere a los efectos especiales. This is the way.

Puntaje:

 

 

Tráiler:

 

Martín Goniondzki

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