Crítica de «El tema del verano» de Pablo Stoll Ward (2024)
Tras su paso por el Festival de Sitges de 2024 y el Buenos Aires Rojo Sangre del año pasado, llega a la Sala Lugones por tiempo limitado, «El tema del verano», la nueva película de Pablo Stoll Ward, director de «25 Watts» (2001) y «Whisky» (2004).
Este estreno representa el regreso triunfal del cineasta uruguayo Pablo Stoll a la pantalla grande tras varios proyectos televisivos y algunos films que realizó en la última década que eran muy diferentes a lo que venía haciendo como por ejemplo «Hiroshima» (2009), que representaba un ejercicio medio experimental basada en la vida de su propio hermano, Juan Andrés Stoll.
«El tema del verano» también resulta algo muy distinto a lo que dio inicio a su carrera, ya que estamos ante una película de género post-apocalíptica con toques de comedia que, tanto en su registro como en su montaje, recuerda un poco a «Muertos de risa» («Shaun of the Dead» -2004-) de Edgar Wright y al intento de incursión de Jim Jarmusch en este subgénero con «Los muertos no mueren» («The Dead Don’t Die» -2019-) donde también predominaba el humor negro y el comentario sociopolítico.
El largometraje se centra en tres chicas porteñas Ana (Azul Fernández), Malú (Malena Villa) y Martina (Débora Nishimoto), que operan cual viudas negras, seduciendo chicos ricos para después drogarlos y desvalijarlos. Este trío se encuentra viajando a través de Uruguay, en un escenario pandémico donde los controles siguen siendo algo cotidiano, así como también el uso de tapabocas y el distanciamiento social. Las noticias hablan de nuevos brotes, más dosis de vacunas y algunos escenarios excéntricos alrededor del mundo. En dicho contexto, las chicas planean un golpe gigantesco: hacerse pasar por artistas para robar a Ramiro Tubingen, un mecenas con una casa enorme en Maldonado, donde apadrina expertos de distintas disciplinas y partes del mundo, alojándolos como huéspedes. Cuando llegan a la lujosa locación, descubren que Ramiro brilla por su ausencia, pero se cruzan con tres personas que las reciben a regañadientes. Una modelo (Romina di Bartolomé), un tímido músico (Leandro Souza) y un artista chileno (Agustín Silva). Una vez instaladas las cosas comienzan a complicarse al encontrarse con estos artistas que tienen una actitud sospechosa con su presencia. Todo eso sin contar que aparece un elemento impensado: la pandemia hace que los muertos no permanezcan muertos del todo.
Si bien la aproximación de Stoll puede recordar a las películas antes mencionadas en cuanto a la búsqueda de tono y comicidad, el relato logra crear un universo que se distancia de sus predecesoras, estableciendo un entorno perfectamente propio y autóctono: una película de zombies rioplatense con una idiosincrasia bien arraigada (con muertes que implican bombillas de mate como armas contundentes), y un estilo característico.
La austera pero sólida puesta en escena, las locaciones impresionantes que utiliza y el hecho de haber filmado gran parte durante la pandemia, no hacen más que aportar valor sobre ese interesante trabajo de guion del propio Stoll junto con Adrián Biniez (quien también actuó en «Whisky»). Punto aparte merece la increíble banda sonora de la película, la cual incluye varias canciones donde participa el propio Biniez, que añaden mayor personalidad a un relato que nos habla de diferentes cosas como la post-pandemia, el espíritu avasallante del capitalismo que nos vuelca a un «todos contra todos» y varios tropos que Stoll toca con desenfado e irreverencia.
Por otro lado, cabe destacar la breve participación de Daniel Hendler con su desopilante «comandante» que conforma una especie de conspiranoico anti vacunas que entiende que «tuvo razón todo este tiempo».
«El tema del verano» es una película entretenida y fresca, que abraza con soltura su espíritu de bajo presupuesto para concebir una lograda mixtura de géneros e ideas que atraerán tanto a los amantes del género como aquellos desprevenidos que entren a ver la nueva de Pablo Stoll. Una propuesta lúdica y despreocupada que se quedará en tu mente como el típico tema del verano al que alude el título.
Puntaje:
Tráiler:
Martín Goniondzki
