Crítica de “La Lista de Schindler” de Steven Spielberg (1993)

25 años pasaron del estreno de “La Lista de Schindler”, dirigida por Steven Spielberg. Y es por eso que, debido a este importante aniversario, algunos cines decidieron reestrenar este film para que se pueda apreciar en pantalla grande.

Basada en la novela “El arca de Schindler” de Thomas Keneally, “La Lista de Schindler” cuenta la historia de Oskar Schindler, un empresario alemán que salvó a más de mil judíos polacos durante la Segunda Guerra Mundial, empleándolos como trabajadores en su fábrica. Un film intenso y conmovedor que se convirtió en uno de los mejores y más relevantes en cuanto a esta temática.

Desde 1963 se estaba planeando realizar este largometraje, sin embargo, Steven Spielberg no se sentía preparado para dirigir una película de este estilo y es por eso que quiso pasarle el proyecto a otros realizadores, como Roman Polanski (quien lo rechazó y luego haría su propia cinta “El Pianista” en 2002), o Martin Scorsese. Finalmente, decidió llevarla adelante él mismo, en un rodaje que duró 72 días y que tuvo lugar en Cracovia, Polonia.

Lo que sobresale a simple vista de “La Lista de Schindler” es su estética. Filmada en blanco y negro, Spielberg quiso darle un tono documental a la película para otorgarle un mayor realismo a la historia. El encargado de la fotografía fue Janusz Kaminski, quien también apostó por la carencia de colores para imprimirle un sentido atemporal a la trama, y acercarse más al cine expresionista alemán y al neorrealismo italiano. Sin embargo, existe un único momento, uno de los más conocidos del film, en el cual aparece una niña con un abrigo rojo en medio del desalojo del gueto de Cracovia, una de las secuencias más fuertes e impresionantes. Tanto la inocencia rodeada por el caos, como el segundo momento en el cual la nena vuelve a aparecer. Incluso este instante provoca algo único en el protagonista, cambia su perspectiva y sentimiento hacia el otro. Esta decisión fue tomada por el director para mostrar cómo los miembros del más alto nivel del gobierno de Estados Unidos eran conscientes de lo que estaba sucediendo y que no hicieron nada al respecto.

Siguiendo con los aspectos técnicos, la banda sonora estuvo a cargo de John Williams, mientras que el violinista Itzhak Perlman interpretó el tema principal. La música, junto con el sonido ambiente, acompañan de forma conmovedora a las distintas escenas del film. Esta emotividad y sensibilidad le valió un Oscar al habitual colaborador de Spielberg.

Con respecto a la ambientación, todo el largometraje se ve muy realista, y esto se debe a que se filmó en los lugares reales donde sucedieron los hechos o muy cerca de éstos. Por ejemplo, el campo de concentración de Plaszów se recreó muy cerca del sitio original, ya que en dicho espacio se veían numerosas edificaciones modernas. Lo mismo ocurrió con el campo de Auschwitz. Debido a que no podían rodar por un tiempo prolongado o construir decorados en su interior, tuvieron que hacer una réplica en la entrada. Pero sí se obtuvieron imágenes verdaderas de la fábrica de Schindler, en sus exteriores y las vistas desde su escalera.

Todos estos aspectos le permiten al espectador sentir la película de una forma sincera y honesta, pero sin la historia nada de esto podría haber sido posible. Si una obra que dura más de 3 hrs no se vuelve pesada, es porque las decisiones que se tomaron fueron todas positivas. Tal vez sí sea una cinta que cueste ser visualizada, pero esto se debe principalmente por la complejidad de su temática y la crudeza de sus imágenes. Existen algunos momentos más sutiles, pero la mayoría de ellos plasman los horrores del Holocausto de una forma directa y fuerte. Como quiso Spielberg desde sus inicios, la transformación de Schindler de un egoísta empresario que se beneficiaba de la guerra y sus consecuencias para hacer negocios hacia una persona que utilizó todo su dinero y más para salvar a la mayor cantidad de judíos de las atrocidades del nazismo se da de forma gradual, natural y ambigua, con instantes en los cuales se puede dudar de las motivaciones del protagonista y su integridad, llevándolo a un rol mucho más realista. Esto se logró gracias al guion de Steven Zaillian, quien fue contratado en su momento por Scorsese para hacer un libreto del film, que luego Spielberg hizo ampliar porque le parecía demasiado corto. Pero los verdaderos personajes principales son los distintos judíos con sus historias y preocupaciones. Uno llega a empatizar desde el comienzo con todos y cada uno de ellos y logra imaginarse en sus zapatos.

También debemos destacar a todos aquellos que formaron parte de un elenco impresionante (por lo extenso y por las buenas actuaciones e interpretaciones tan realistas y crudas), liderado por Liam Neeson como Oskar Schindler y Ralph Fiennes como Amon Göth. Estos personajes contrapuestos muestran las dos caras de un mismo pueblo. Mientras algunos estaban en contra de los judíos (tanto los nazis que cometía las atrocidades como la sociedad que no hacían nada para evitarlo, aunque este último aspecto no está casi abordado en el film), otros ponían en riesgo su propia vida y patrimonio para salvar a otros seres humanos independientemente de su religión. Completa el trío protagónico Ben Kinglsey como el contador Itzhak Stern, quien a pesar de ser la mano derecha de Schindler en la fábrica, sufría casi las mismas consecuencias que el resto de sus compatriotas, pero a la vez su lugar de mayor privilegio le permitía ayudar a su gente.

Tal vez lo único que se le podría criticar al film es estar rodado en inglés, a pesar de que existen ciertos instantes donde se escuchan otros idiomas. Sin embargo, Spielberg había considerado hacer la película enteramente en alemán y polaco, con subtítulos en inglés, pero creía que el hecho de que el público tuviera que leer le iba a quitar la atención de lo verdaderamente importante. Es por eso que solamente lo dejó en algunas pocas escenas.

Con todos estos condimentos no era de extrañar que “La Lista de Schindler” ganara 7 Oscars de las 12 nominaciones, entre ellos Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Guion Adaptado, Mejor Fotografía, Mejor Banda Sonora, Mejor Montaje y Mejor Dirección Artística. Un film que, a partir de un guion excelente, conmovedor e impactante, logradas actuaciones, y una parte técnica (banda sonora, fotografía, dirección y ambientación) que acompaña de manera perfecta, consiguió convertirse en uno de los mejores largometrajes de los últimos tiempos.

Puntaje:

 

 

Tráiler:

 

Samantha Schuster

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