Crítica de «Entre Navajas y Cuchillos» de Rian Johnson (2019)

Siempre es un logro a destacar cuando un filme consigue involucrar al espectador, ya sea desde lo emocional, lo identificatorio o incluso apelando al conocido recurso de dejar las obras abiertas para que quien las mire las complete. Pero en «Entre Navajas y Secretos» la inmersión del que está mirando se explora desde una lente distinta, y nos sumerge en el misterio mientras juega con nosotros al mismo tiempo.

La película, dirigida y escrita por Rian Johnson («Rogue One: una historia de Star Wars», «Star Wars: Episodio VIII – Los últimos Jedi»), gira alrededor de la investigación llevada adelante por el detective Benoit Blanc (Daniel Craig) luego de que el novelista de crimen Harlan Thrombey (Christopher Plummer) fuera encontrado muerto en su casa. Así, todos pasan a ser sospechosos y potenciales culpables, desde los miembros de su familia hasta la gente que trabajaba para él en su casa.

«Entre Navajas y Secretos» es una perfecta combinación entre el humor negro, un ojo crítico sobre la actualidad, enfocándose especialmente en ciertas problemáticas sociales a las que se enfrenta el Estados Unidos de hoy en día como la inmigración latinoamericana, y, sobre todo, el juego como elemento similar a la forma de narrar. Basta tan solo con aclimatarse al tono de los primeros minutos de la cinta para sentirnos dentro del famoso juego de mesa Clue, cuya principal consigna es resolver el misterio de un asesinato. Pero la película se ríe explícitamente de esto, dejando claro que es, ante todo, una suerte de reescritura moderna de las historias sobre crímenes y detectives, valiéndose de lo paródico incluso en la construcción del investigador Benoit Blanc, que por momentos recuerda al protagonista de las historias de Agatha Christie, Hércules Poirot, y hasta hace alguna que otra referencia a Sherlock Holmes.

Con un guión ingenioso y bien trabajado que consigue crear falsas certezas al espectador para después sorprender con giros inesperados, la película juega con nosotros. Nos engaña, pero también nos vuelve partícipes activos dentro de la resolución del misterio sin perder el ritmo en ningún momento. Además, el elenco encabezado por estrellas como Chris Evans —que protagoniza algunos de los momentos más cómicos de la película— , Jamie Lee Curtis, Toni Collette, Katherine Langford y Jaeden Martell hace un excelente trabajo al ensamblarse para darle vida a esta familia peculiar, codiciosa y disfuncional que, al menos aparentemente, busca desvelar el misterio. En este sentido, es interesante poner atención en cómo se construye a esta familia y el grado de complejidad en sus vínculos, y también en sus motivaciones y verdaderas intenciones: lejos de lo que parece al principio, vemos cómo el dolor real pasa automáticamente a un segundo plano cuando entran en escena cuestiones relacionadas al dinero. Si bien todo esto se complementa con la dirección que también está muy bien, lo que verdaderamente se destaca es la inteligencia con la que fue escrita.

Sin embargo, la verdadera sorpresa del film es Ana de Armas, quien encarna a Marta, la enfermera de Harlan Thrombey, que por momentos lleva la película sobre sus hombros, se vuelve protagonista, y se luce de principio a fin. Con su personaje se despliega una situación complicada desde el orden moral, que también pone al espectador en una encrucijada.

En síntesis, «Entre Navajas y Cuchillos» es una película divertida y una experiencia ligada a lo lúdico, con una narrativa interesante. No le regala la información de forma directa al espectador, sino que hasta cuando la resolución parece obvia, lo enreda y lo sorprende otra vez. De esta manera, se disfruta hasta el último minuto.

Puntaje: 

 

 

Tráiler:

 

Micaela Gallo

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