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Crítica de «Exterminio: El Templo de Huesos» de Nia Dacosta (2026)

«28 años después» fue una secuela que llegó con sorpresa y logró ofrecer suficientes nuevas ideas como para interesar a audiencias en una nueva trilogía tras esos primeros dos films durante los 2000s. Pero esta segunda peli es una nueva apuesta, ya que a pesar de repetir en guion a Alex Garland sienta en la silla de directora a la joven Nia Dacosta («Candyman», «The Marvels»). Aunque uno siempre entra a la sala esperando lo mejor, esta es una de esas experiencias en las que un manejo de las expectativas es necesario para poder apreciar lo mejor que ofrece la cinta a pesar de sentir (bastante) la ausencia de un director visionario como Danny Boyle. Es una suerte de todos modos que esté asegurada su cuenta para la tercera y última parte, porque al lado de su efervescente dirección cualquier otra se siente casi somnolienta.

Tras dejar la niñez en la poco ortodoxa coming-of-age post-apocalíptica que fue la película anterior, Spike (Alfie Williams) arranca «El Templo de Huesos» en las fauces de una peligrosa y extravagante pandilla. El líder (Jack O’Connell) es la versión adulta del joven con el que abrió la primera parte, que guía a otros jóvenes en una fiesta de violencia con aquellos que se cruzan en su camino. Al mismo tiempo, la trama va a dividir el tiempo en pantalla siguiendo al Doctor Kelson (Ralph Fiennes) que en medio de continuar su tarea honrando a los caídos va a iniciar un particular experimento para investigar secretos detrás de los infectados.

Mientras que la cinta anterior fue erigiéndolo como protagonista durante el correr de las escenas, Garland toma la curiosa decisión de revertir bastante el desarrollo de Spike en esta nueva entrega. Luego de «dejar atrás la niñez» de forma tan traumática, la alegoría esta vez parece ser el difícil paso por la adolescencia representada de forma pintoresca por la banda de «Jimmys». Mezclando «La Naranja Mecánica» con algo de «The Warriors», parecen forzar a fuerza de violencia una regresión con tintes cultistas. Aunque lamentablemente el resultado de tal prometedor escenario no logra deslumbrar demasiado, teniendo en cuenta que Dacosta tiene experiencia en el horror y Garland suele ofrecer guiones espectaculares regularmente. Pero por suerte la trama secundaria compensa bastante las cosas.

La exploración de Garland y Fiennes del personaje del Doctor es tan interesante como sentida, expandiendo con éxito lo que ya era una de esas figuras que capturaba la imaginación. Al mismo tiempo sirve para profundizar toda esta nueva realidad planteada en la primera parte, e incluso logra ofrecer más de esas sorpresas de tono que la elevaron a ser una de las mejores pelis del año pasado. Esta vez sorpresivamente hay algo más de humor, y aunque baja bastante el aspecto de thriller de terror la experiencia combinada de ambas tramas no tambalea lo suficiente como para disminuir el impacto del inevitable clímax que las une hacia el final.

«Exterminio: El Templo de Huesos» es una película bastante irregular que ofrece suficientes sorpresas y brotes de personalidad como para recomendarla a aquellos que se quedaron con ganas de más en esta renovada saga. Es decepcionante teniendo en cuenta su predecesora, además de que las partes del medio en las trilogías son siempre una oportunidad para revolucionar las cosas en lugar de luchar porque no decaigan, pero la mesa sigue estando servida para que el regreso de Boyle a la dirección culmine una saga improbable de forma memorable.

Puntaje:        Tráiler:   Leandro Porcelli

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