CINE

Crítica de «La Única Opción» de Park Chan-wook (2025)

El director coreano, responsable de la Trilogía de la venganza integrada por «Sympathy for Mr. Vengeance (2002), «Oldboy» (2003), «Lady Vengeance (2005), y otras películas como «Thirst» (2009) y «La Doncella» (2016), vuelve al cine con una historia visceral que no dejará indiferente a ningún espectador.

Park Chan-wook nos tiene acostumbrados a films que abordan temas morales como la venganza, la culpa, la dificultad de redención y los deseos prohibidos a través de una mirada violenta, un humor negro y una puesta en escena más que destacable. En esta oportunidad, nos presenta «La única opción» («No other choice», su título en inglés), una cinta que sigue exactamente estos pasos y demuestra, una vez más, la capacidad narrativa y visual que tiene uno de los realizadores más valiosos de la actualidad coreana.

«La única opción» se centra en Yoo Man-su, un especialista en fabricación de papel con más de 25 años de experiencia. Pasa sus días feliz junto a su mujer, sus dos hijos y dos perros, hasta que un día, sin previo aviso, la empresa le comunica que está despedido. Si bien se compromete a buscar empleo dentro de los tres meses para solventar a su familia, el mercado laboral no responde de la manera deseada. Ante su desesperación, las cuentas que hay que pagar y la casa que hay que mantener, idea un drástico plan: si el trabajo perfecto no llega, él va a crear uno.

Durante sus 139 minutos de duración Chan-wook crea una crítica profunda y punzante al capitalismo y al mercado laboral actual en Corea (pero que también se puede trasladar al resto del mundo), mostrando las distintas sensaciones que puede generar la falta de empleo en una persona. Lee Byung-hun («El Juego del Calamar») canaliza muy bien ese cansancio emocional, frustración, desesperación, vergüenza, resentimiento y ansiedad por las que puede transitar alguien que no consigue el sustento vital para poder mantener un estilo de vida particular. Todo esto se da en el marco de un clima de tensión constante, opresión creciente y el elemento de la violencia que va escalando con el correr del metraje. Nada está librado al azar, sino que son consecuencias de la vida misma.

Como suele suceder en las películas del director, el protagonista no es una persona mala realizando acciones relacionadas, sino alguien que, como dice el título de este film, no tiene demasiadas opciones para mantenerse por el camino de la bondad y la paciencia, sino que la competencia es muy fuerte y son pocas las posibilidades para muchos que están en la misma situación. El libre albedrío es otro de los tropos recurrentes del realizador y, una vez más, lo ahonda de manera sólida y efectiva. Acá es cuando el debate moral entra en juego y pone al espectador en una encrucijada entre entender y apoyar las decisiones del protagonista, aunque sean cuestionables, y juzgar su forma de comportarse. ¿Realmente no tiene otra opción y es empujado por su contexto o podría mejorar su situación con mayor esfuerzo?

«La única opción» es un film incómodo, movilizante, lleno de tensión y opresión que va escalando con el correr de la narración, donde muchas veces genera más por lo que anticipa que por lo que verdaderamente termina ocurriendo. Un nuevo paso sólido en la carrera del director coreano que sigue ahondando en temas sumamente humanos que le interesan.

Puntaje:

     

Tráiler:

 

Samantha Schuster

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