Crítica de «The Green Knight» de David Lowery (2021)
A24 sin dudas se ha convertido en un refugio cinematográfico para las producciones de bajo y mediano presupuesto que no encuentran lugar en los reconocidos y grandes estudios de Hollywood, que buscan producir blockbusters inmensos con rédito inmediato y bajo riesgo. Esto ha derivado en que, por lo general y salvo alguna que otra excepción, se le dé lugar a ideas ingeniosas y originales provenientes de nuevos cineastas que buscan encontrar su lugar en la industria. Mirando el camino andado podemos advertir que grandes directores como Robert Eggers, Ari Aster, Alex Garland, Sean Baker, Greta Gerwig, Claire Denis y el mismo David Lowery han pasado por las filas de la mencionada compañía independiente, con historias que probablemente no hubieran tenido otra casa u oportunidad en ningún otro lado.
Lo irónico de todo esto es que no solo parece más atractivo e inspirado el estilo de A24 con historias que claramente se distancian del resto que podemos ver en cartelera o por streaming, sino que además en estos tiempos atravesados por la pandemia global del COVID-19, parece más «seguro» apostar a este tipo de producciones más austeras con posibilidades de recuperar lo invertido de forma más rápida. Obviamente, que un film de este estudio no tiene toda la maquinaria de marketing de la compañía del ratón, por ejemplo, o la masividad de alguno de sus productos, pero poniendo el caso del film que hoy nos reúne, consiguió recuperar casi la mitad de su inversión en el primer fin de semana de estreno (la película costó alrededor de 15 millones de dólares, y obtuvo 6.8 millones compartiendo semana de estreno con «Jungle Cruise») siendo exclusivamente estrenada en salas.
David Lowery («A Ghost Story», «The Old Man and the Gun», «Pete’s Dragon»), un director que supo desenvolverse tanto en el mainstream como en el ámbito independiente con un estilo propio y fresco nos presenta su más reciente trabajo donde adapta un poema medieval titulado «Sir Gawain y el Caballero Verde», el cual comprende un capítulo poco explorado de las leyendas artúricas.
El largometraje sigue a Gawain (Dev Patel), el sobrino del Rey Arturo, que pasa sus días borracho y frecuentando un burdel donde visita a Essel (Alicia Vikander), una mujer que lo tiene enamorado pero que no pertenece a la alta alcurnia como él. Su madre, la hechicera Morgana (Sarita Choudhury), lo insta a dejar su accionar errático y lo estimula a ir al banquete Navideño que va a dar su tío (Sean Harris). Allí el joven Gawain parece conectar por primera vez con el rey, pero se da cuenta de que no tiene historias épicas para contarle y poder ser nombrado caballero de la mesa redonda en un futuro cercano. No obstante, la oportunidad toca su puerta cuando el banquete es interrumpido por el Caballero Verde, que desafía a cualquier caballero a un juego. El mismo consiste en que algún valiente intente darle un golpe, el cual desembocará en la obtención del hacha que tiene este excéntrico desafiante, siempre y cuando el osado que acepte la propuesta esté dispuesto a recibir el mismo golpe otorgado la Navidad siguiente. Ante este extraño panorama, Gawain ve una ineludible oportunidad de convertirse en caballero, pero lo que no sabe es que dicho juego puede llegar a ser más peligroso de lo que parece.
Esta épica y oscura leyenda, desemboca en el ya conocido camino del héroe en el que, Gawain deberá emprender una travesía tanto física como introspectiva para probar su honor, descubrirse a sí mismo, así como también aceptar quién es y en quién se convertirá. De esta forma el film se vuelve una especie de viaje hacia la madurez, tal como su madre pretende desde el principio de la obra, y la cual influirá en más de un aspecto.
Lowery se separa del poema original con el fin de priorizar su propia narrativa y lo que pretende contar, sin descuidar también un espacio para la reflexión y las lecturas que van más allá de lo que podemos apreciar en la superficie.
De cierta forma, y permitiéndonos una comparación algo caprichosa, «The Green Knight» parece dialogar con el cine de su colega Robert Eggers («The Witch», «The Lighthouse»), ya que la película se vale de leyendas medievales, tradiciones literarias, y de ciertas cuestiones del folklore europeo para elaborar metáforas visuales bastante impactantes y llenas de simbolismo y significados que le dan una mayor profundidad y dimensión al film. Algo parecido a lo que Eggers hizo en «The Lighthouse» (2019) con la mitología griega para terminar de delinear a sus personajes y algunas acciones que los rodean.
Más allá de todos estos elementos mencionados que enriquecen y valorizan el largometraje, también hay que destacar el enorme trabajo realizado a nivel técnico para contextualizar y situar este gran exponente del género fantástico. El diseño de producción es extraordinario. Tanto el vestuario como los decorados y el maquillaje hacen que parezca que estamos ante una superproducción de 200 millones de dólares de esas que tanto abundan en las plataformas de streaming que terminan siendo ejercicios estilísticos vacíos. Por otro lado, la dirección de fotografía de Andrew Droz Palermo (segunda colaboración con Lowery tras «A Ghost Story») es realmente magnífica y demencial, generando un poderoso magnetismo visual en cada cuadro, y haciendo que cada plano parezca una obra de arte. Incluso cuando el director se toma su tiempo para narrar el peligroso camino del protagonista, la fotografía nos ayuda a sumergirnos en ese mundo pesadillesco que lo rodea, que por momentos no sabemos si es real o es producto de la imaginación del propio Gawain.
«The Green Knight» es un film complejo, pero realmente fantástico y asombroso a la vez. Una película que resignifica e incluso cuenta un costado poco explorado de las leyendas artúricas. Un viaje visualmente asombroso que vuelve a llevar al género a lo más alto.
Puntaje:
Tráiler:
Martín Goniondzki

