Crítica de «Wildwood» de Travis Knight (2026)
En una década sin tantos éxitos de fantasía en la gran pantalla varios tienen que contentarse con esperar por nuevas adaptaciones de «Narnia» y «El Señor de los Anillos». No muchos esperaban que este año íbamos a tener el estreno de otra excelente épica de fantasía y mucho menos que iba a ser dentro del género de animación más demandante de todos: el stop-motion. Pero si un estudio podía lograrlo era Laika, quienes principalmente mantienen este arte vivo a gran escala con largometrajes como «Coraline» o «ParaNorman» en lugar de limitarlo a trabajos de corta duración.
Wildwood es el nombre de una tierra fantástica que descubre la joven Prue cuando pasea junto a su hermano menor a pesar de la insistencia de sus padres de no sacarlo de la casa. Ahora separados y acompañada accidentalmente por un compañero de clases (Jacob Trembley) al que todavía no considera un amigo, van a intentar encontrar a su hermano mientras conocen todo sobre este reino fragmentado de animales humanoides, diferentes distritos y castas buscando revoluciones. Entre ellos destacan las aves que reniegan de su conexión con los cuervos que secuestraron al hermano de Prue, la solitaria líder humana (Carey Mulligan) del ejército de coyotes y el líder de los bandidos (Mahershala Ali) que reclaman derechos ignorados por aquellos que insisten en mantenerlos al margen.
Este es sin dudas el proyecto más ambicioso de Laika como estudio pero no está lejos de ser incluso una de las producciones animadas más ambiciosas hasta la fecha. Se trata del largometraje de stop-motion más largo de la historia, con la batalla animada más grande y larga de la historia con 3 mil personajes durante 12 minutos en pantalla. En escala no hay duda que consigue pelearle a épicas del tamaño del «Señor de los Anillos», pero su mayor virtud es que el desarrollo de su trama y personajes también está a la altura de las mejores novelas de fantasía. Ese crédito aparte del talentoso elenco se lo lleva su director Travis Knight y Caleb Deschanel, director de fotografía seis veces nominado al Oscar.
El director es el fundador de Laika pero además ya ha tenido experiencia con producciones live-action a gran escala por fuera del estudio. A eso hay que sumarle que es la primera película que ilumina su director de fotografía en stop-motion, ayudando muchísimo a que «Wildwood» se libere de las costumbres de este tipo de cine. La iluminación se interesa más en cómo transmitir la emoción de una escena en lugar de simplemente mostrar lo detallado de sus muñecos. Secuencias que realmente parecen creadas sin las limitaciones que siempre deben tenerse en cuenta a la hora de encarar un proyecto de animación. El resultado es un mundo realmente vasto en lo vivo que se siente y una épica en la que es fácil perderse, con personajes realistas viviendo ese tipo de aventuras que apasionan a jóvenes lectores y adultos por igual.
Como con todo film grande producido por fuera de la red de estudios tradicionalmente poderosos, la discusión en los medios e internet ya está enfocándose en lo costoso de su presupuesto o de lo que «necesita» en taquilla. Pero es mucho más valioso concentrarse incluso más allá de los hitos técnicos que significa para un medio usualmente irrespetado como es el de animación: «Wildwood» es un hito narrativo y una de las mejores películas de fantasía de las últimas décadas. La más obvia candidata al Oscar por Mejor Película Animada pero también una potencial candidata a trascender categorías generales hasta ahora negadas a considerar la animación como algo más que un género infantil, similar a como sucedía con el cine de terror hasta hace unos años.
Puntaje:
Tráiler:
Leandro Porcelli

