¿Qué nos dejó la segunda temporada de «Jessica Jones»?

Las series de Marvel junto a Netflix arrancan su segundo round, y todas las miradas estuvieron puestas en la segunda temporada de «Jessica Jones», que se estrenó a principio de este mes. Después de que «The Defenders» terminara siendo una historia medio pelo, después de que los iniciadores –»Daredevil» y «Jessica Jones» – tuvieran inicios de cinco estrellas; la presión por realizar una temporada buena era bastante alta. Si algo tuvo la temporada 1 fue tensión psicológica, basada en un papel central del villano Killgrave (interpretado excelentemente por David Tennant) que terminó desplazando el papel de la protagonista. Ahora la cuestión es si será capaz de mantener esa tensión psicológica que la puso en la cresta de la ola, sin contar con Killgrave.

Nos encontramos con una temporada que comienza sin un villano definido. Parece querer emular la fórmula del éxito de «Daredevil» en su temporada 1, que recién introdujo a Kingpin a mitad de la temporada. Pero si esperan descubrir un antagonista a la altura de Killgrave, la respuesta va a ser que no. De todos modos, la cosa empieza bien con un “villano” impersonal. Se trata de IGH, un laboratorio clandestino que habría experimentado con Jessica para salvar su vida y darle poderes como efecto colateral. El problema es que ella resulta no ser la única paciente de esta clínica. Trish y Jessica iniciarán una retorcida investigación. La tensión psicológica proviene de que Jessica se verá obligada a enfrentarse con un pasado que lleva tiempo negando.

En esta temporada conocemos más del pasado de Jessica y de Trish. Por un lado, conocemos a una Jessica feliz y hasta acompañada, la vida antes de Killgrave. Comprendemos cuánto la traumó el villano de la temporada 1, aunque lamentablemente no se indaga en el asunto. Sin embargo, la temporada se centra en los alrededores de ese accidente de tránsito en el que murió la familia de Jessica y a consecuencia del cual ella obtuvo sus poderes. También la temporada indaga en el pasado de Trish, y comenzamos a enterarnos que la niña rica no ha tenido una vida nada fácil. Sin embargo, el personaje da un giro injustificado cuando su actitud se vuelve de que “el fin justifica los medios”. Se obsesiona con la investigación en pos de avanzar en su carrera periodística, sin tomar en cuenta a sus seres queridos. Es una actitud que no cuadra, por lo que se ha vuelto más un personaje molesto que una motivación para que la historia avance.

La temporada entretiene y cumple, pero hasta ahí. La entrega anterior comenzó un camino que indagaba las consecuencias de la relación de Jessica con Killgrave. Ahora ese camino queda trunco y se examina otro distinto, sobre su pasado y la muerte de su familia. El personaje se siente como si hubiera hecho un crecimiento a medias y no hubiera terminado ninguno. De todos modos, es bueno que los hechos se hayan revelado de a poco, pero es como si se desinflara casi al final. El personaje de Trish perdió notoriedad, cuando había sido una de las mejores motivaciones del inicio de la serie. La historia no es mala, pero no llega al nivel de la primera entrega. De todas formas, supera varios fiascos anteriores, así que no deja de ser un arco argumental con futuro.

Tráiler:

 

Agustina Tajtelbaum

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