CINE

Crítica de «¿Y dónde está el policía? de Akiva Schaffer (2025)

El legado de las películas de «La Pistola Desnuda» es nebuloso aún cuando para la mayoría son sinónimos de unas buenas risas. Originadas en una serie del creador de «¿Y dónde está el piloto?» que duró menos de 6 capítulos antes de ser cancelada y reconvertida en una exitosa trilogía no tan respetada en su momento. Las cintas protagonizadas por el eterno Leslie Nielsen son más apreciadas ahora que el género de comedia está en época de vacas flacas, sirviendo como inspiración para nuevas generaciones de amantes del género. Afortunadamente, este revival consigue recuperar ese espíritu abanderado en lo ridículo liderado por un protagonista inspirado delante de cámara y uno de los miembros de «The Lonely Island» detrás de ella.

Frank Drebin Jr. (Liam Neeson) descubre que algunos casos en los que trabaja podrían estar conectados tras la llegada de una femme fatale (Pamela Anderson) a su oficina, e intentará resolverlos a tiempo para salvar a la policía de la ciudad de que la cierren. Decir que la película es irreverente se queda corto; la misma deja en claro desde el vamos que su prioridad absoluta es llenar los segundos de pantalla con cuantos chistes y gags sea posible. En tiempos donde todo blockbuster siente la necesidad de servir también como comedia, este proyecto consigue justificar el género como algo valioso en sí mismo ofreciendo ese incesante ritmo de chistes tan característicos de los 90s.

Las últimas décadas han sido letales para las comedias, malacostumbrando a estudios a apostar únicamente por producciones pequeñas centradas en la improvisación luego del auge de filmes como los de Judd Apatow especialmente a fines de los 00s. El resultado es que ver hoy en día una comedia con una densidad tan grande de gags por segundo e incluso con propuestas de chistes visuales funcionando en segundo plano de la acción principal resulta increíble. Lo que en los 90s era la norma ahora es la excepción y por suerte el equipo detrás de esta suerte de secuela hizo lo suficiente como para salvarla de ser una aburrida falta de respeto a las hilarantes faltas de respeto que eran las originales. Tiene más en común con comedias animadas actuales que con sus pares live-action gracias a ese compromiso a hacer reír que trasciende al guión y las actuaciones.

Algo a lamentar es que el aspecto visual y de sonido siguen la norma actual de fotografía estéril (salvo alguna propuesta puntual de color) y una banda sonora que se limita a indicar el tono de la escena para quienes estaban mirando su teléfono. Si bien los 40 millones de presupuesto son bastante para lo que salen las comedias de gente centrada en diálogo improvisado, este tipo de producción con tanto trabajo de gags diseñados lamentablemente tienen que recortar por algún lado la calidad en pos de un par de secuencias bastante elaboradas. Es de celebrar que a la par de secuencias largas, se dedique tanto en la película a una cantidad enorme de chistes que no sostienen más que breves segundos en pantalla pero que resultan vitales para sostener el tono de constante ridiculez que caracteriza a la franquicia.

Punto y aparte para el excelente elenco, liderados por la dupla de Neeson que junto a Anderson entienden perfectamente qué es lo que deben hacer: tratar con absoluta seriedad toda tontería que les pide el guión. La revelación tardía de Nielsen como estrella de la comedia es algo imposible de replicar, pero tras alguna colaboración con Seth McFarlane en el pasado (productor también de esta cinta) Neeson parece haber descubierto un ritmo de comedia más que respetable. En épocas en las que el estilo de humor y de estrellas exige todo el tiempo estar indicándole a la audiencia que ellos entienden lo ridículo que resulta todo, es invaluable tener talento que entiende las reglas del juego a la perfección.

«¿Y dónde está el policía?» es una comedia como las que ya no se hacen, interesadas únicamente en lanzarle a la audiencia un arsenal de chistes y gags con el único objetivo de sacarles toda carcajada que sea posible. Una comedia que hoy en día se siente a contracorriente incluso por atreverse a poner gran parte del presupuesto en desarrollar secuencias o chistes que pueden o no llegar a buen puerto. Resulta una fácil recomendación para cualquiera que haya disfrutado de las originales, todo quien quiera ver una buena comedia en el cine después de mucho tiempo o incluso aquellos a los que les interese poner su parte para que las carteleras vuelvan a disfrutar de la saludable variedad de antaño.

Puntaje:          Tráiler:   Leandro Porcelli

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *