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Crítica de «¿Está funcionando esto?» de Bradley Cooper (2026)

Bradley Cooper se lanzó como director en 2018 con «A Star is Born», una remake que también protagonizó con Lady Gaga, y que ahondaba sobre el peso del estrellato y la autodestrucción. Su segundo film fue «Maestro» (2023), una biopic de Leonard Bernstein más centrada en sus relaciones amorosas que en su profesión. Y ahora vuelve a repetir su rol en la comedia dramática «¿Está funcionando esto?», donde también actúa pero en un papel mucho más pequeño que en sus anteriores películas.

«¿Está funcionando esto?» se centra en Alex (Will Arnett) y Tess (Laura Dern), un matrimonio de años que se desmorona silenciosamente. Frente a un divorcio inminente y la crisis de la mediana edad, Alex encuentra un nuevo propósito en el mundo de la comedia neoyorquina, mientras que Tess empieza a repasar los sacrificios que ha hecho por su familia y el duelo que tuvo que realizar cuando dejó atrás su profesión como jugadora de vóley. Es así como deberán lidiar con una crianza compartida, con encontrar su verdadera identidad y ver si el amor puede adoptar una nueva forma.

Cooper nos ofrece una lograda comedia dramática, en donde reflexiona sobre el desgaste de un matrimonio y la pérdida de la propia identidad, como también nos muestra las bases de cómo puede funcionar verdaderamente una pareja con el apoyo del otro aún en los momentos más difíciles. Es así como indaga en la vida de dos personajes distintos, con falencias y virtudes, que deben volver a empezar de cero y preguntarse qué es lo que realmente quieren hacer en sus días; un poco bajo la teoría de «estar bien uno mismo para poder tener un vínculo sano». El stand-up le funciona a Alex como un catalizador de todas sus emociones, mientras que Tess reconecta con el deporte que tan feliz la hizo.

Los personajes secundarios, principalmente los amigos del grupo y sus hijos, sirven como el reflejo de la sociedad que puede juzgarlos o ser condescendientes con sus acciones y actitudes y van a ser el contexto propicio para que el vínculo entre los protagonistas fluya de manera distinta.

En términos de puesta en escena, Cooper vuelve a apostar por un registro íntimo y naturalista. Con una cámara que acompaña de cerca a los personajes, priorizando los diálogos y los silencios incómodos por sobre cualquier golpe bajo emocional. La comedia se vislumbra de manera orgánica, especialmente en las escenas de stand-up, que funcionan más como una confesión del protagonista que como un mero entretenimiento.

Las actuaciones del elenco son dignas de destacar. Mientras que Arnett compone a un personaje vulnerable, Dern aporta una sensibilidad contenida que sostiene gran parte del peso dramático del film. Ambos presentan una química creíble y madura gracias a sus miradas, gestos y conversaciones que revelan años de historia compartida y de un amor que pudo haber mutado pero que se mantiene intacto.

Si bien a nivel narrativo nos ofrece una historia distinta, puede que su estructura transite por algunos lugares comunes del manejo de conflictos, a pesar de que este nunca termina por estallar del todo.

Si la pregunta es «¿Está funcionando esto?», la respuesta es sí, es una película que funciona y que nos brinda una historia sensible, natural y bien actuada sobre el desgaste del amor y la posibilidad de reinventarse, tanto a uno mismo como a una pareja. La fragilidad humana es lo que mejor le sienta a Cooper a la hora de concebir sus films y acá nos deja una adorable comedia dramática.

Puntaje:

 
 
 

Tráiler:


 
Samantha Schuster

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