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Crítica de «Supergirl» de Craig Gillespie (2026)

Apenas unos segundos al final de «Superman» le bastaron a Supergirl para sorprender mostrándose como un personaje bastante interesante, gracias al contraste extremo con el kryptoniano que ya se había ganado al espectador durante la película. Es una pena que ese sorpresivo entusiasmo se encuentre ahora en la previa a su estreno embarrado con toda la discusión online generada por esa minoría reaccionaria de incels que pasan vergüenza llorando ante cada protagonista femenino que consideren «inaceptable». Una lástima ya que la película tiene bastantes cosas que vale la pena discutir, encontrándose en un limbo entre esa interesante promesa y un producto final que termina siendo mucho menos de lo que se podía esperar.

Kara, la prima de Superman interpretada por Milly Alcock («House of the Dragon»), se encuentra haciendo un tour extendido por distintos bares intergalácticos para festejar un nuevo cumpleaños desde que perdió su anterior vida y afectos en la destrucción de Krypton. Los videomensajes de Clark son en vano, a ella solo le interesa poder emborracharse bajo un sol rojo y curar su resaca volando hacia un sol amarillo. Eso es hasta que aparece una niña buscando a alguien que la ayude a vengar la muerte de su familia. No es que Kara precisamente quiera ayudar pero va a tener que meterse en el quilombo cuando le afecte una de las pocas cosas que aún le importan: su perro Krypto.

Primero lo primero: ni Kara es Clark, ni el director de la película es James Gunn. Si bien esta aventura ofrece cierta continuidad en tono con «Superman» o ese estilo a lo «Guardianes de la Galaxia», la diferencia de nombres la fuerza hacia otros lugares. En el caso de su protagonista, se expanden grises narrativos más flexibles en cuanto a motivaciones y profundidad que resultan en un personaje principal más adolescente en tono en lugar de esa dicotomía adulto-infantil que suele manejar James Gunn. Mientras que la dirección de Craig Gillespie («I, Tonya» y «Cruella») produce casi lo contrario, limitando la acción y el ritmo de la aventura llevándola a dinámicas algo más rígidas como si se tratara de una burda imitación del estilo de Gunn.

En cuanto a la parte técnica lo más destacable es que toda la parte visual y el colorido del comic en el que se basa el guion da lugar a un trámite mucho más gris que lo que sugirió la primera peli de este renovado Universo de DC. El énfasis en maquillaje y efectos reales en lo que a criaturas o sets se refiere ayuda mucho a la experiencia pero sigue siendo una cuestión satelital en cuanto a la narrativa. El guion no es una mala adaptación del comic, aunque sí tiene flaquezas como guion en sí mismo. Frases y momentos que no impactan como deberían, o secuencias que no cuajan entre sí de la mejor manera. El mejor ejemplo de estas cuestiones es la presencia absolutamente superflua a pesar de los bombos y platillos de Jason Momoa como Lobo. En los papeles un rol mucho más apto para las fortalezas carismáticas de Momoa que «Aquaman» pero que en pantalla no acabó demostrándolo con un factor de entretenimiento a la altura.

A fin de cuentas «Supergirl» es una película decente pero que nunca logra elevarse por encima de eso. Alcock es un casteo inspirado para un personaje protagónico que sin mucha ayuda desde el guión y la dirección no termina de trascender lo simplemente interesante, aunque por momentos sí consigue cautivar con destellos de heroísmo poco ortodoxo. Las fortalezas y flaquezas del film se reparten entre sus facetas más corrientes y las que podían distinguirlas de otras películas de superhéroes, dando como resultado un film desigual sin el brillo suficiente como para destacar en un género tan sobrepoblado.

Puntaje:

 
 
 

Tráiler:


 
Leandro Porcelli

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