Crítica de «El Drama» de Kristoffer Borgli (2026)
En tiempos en los que la gente se acostumbró a ir al cine de forma excepcional, las premisas intrigantes y desarrollos sorpresivos del cine de Kristoffer Borgli son una necesaria cachetada en la cara para despertar en las audiencias sed de cine que demanda atención y conversaciones por igual. Este su cuarto largometraje parece incluso ser una respuesta a las temáticas de narcisismo y la búsqueda de atención de sus protagonistas anteriores, dando como resultado una incómoda reflexión que logra incluso satisfacer las promesas de comedia romántica con las que recubre su narrativa.
«El Drama» nos muestra la última semana previa al casamiento de los personajes de Zendaya y Robert Pattinson, en el que un inocente juego va a revelar eventos del pasado que podrían no solo complicar los preparativos para la ceremonia sino incluso ponerla en peligro de más de una manera. El elenco es completado principalmente por un muy buen Mamoudou Athie («Elemental», «Kinds of Kindness») y una excelente Alana Haim («Licorice Pizza», «One Battle After Another») como sus mejores amigos, siendo el incómodo reflejo social que van a desatar clave para arrancar una trama que comienza como un romance relativamente entretenido para devenir en tensiones más propias de un thriller dramático.
Borgli expresa las tensiones universales del paso de una pareja al matrimonio creando circunstancias extremas y llevándolas al borde de ese casi absurdo en el que disfruta tanto trabajar. Su estilo acerca la exploración social desde lo fantástico de Yorgos Lanthimos a través de un prisma de realismo absurdo con un tono bastante atravesado por viralidad en redes. Pero en lo particular de «The Drama», este trabajo pide consideración para entrar en la lista de interesantes películas de terror de parejas como la reciente «Together» o «Midsommar» de Ari Aster. Aunque lo bueno del cineasta noruego es que por más que pensar en su trabajo lo lleve a otros puntos de referencia, viendo sus películas uno no piensa más que en lo fácil que le es crear una experiencia bastante diferente a cualquier otra. «El Drama» tiene un humor negro que va a robar muchas risas, a la vez que consigue provocar momentos de auténtica sorpresa narrativa y llevar al espectador a mezclar incomodidad e incredulidad de la mejor manera.
Pattinson es excepcional, ampliando su lista de co-protagónicos interesantes en los que no le molesta robarse el show o rendirse a tener menos pantalla que su co-estrella. Lo hizo ya en «The Lighthouse», «Tenet», «Die My Love», en por supuesto «Twilight» pero incluso lo hizo compartiendo pantalla consigo mismo en «Mickey 17». En este caso encarna a un pibe totalmente ordinario muy distante a sus personajes más coloridos, y el viaje que lo hará convertirse hacia el final en uno de sus personajes más tradicionalmente divertidos es uno de los puntos más interesantes en lo que a actuación se refiere. Pero obviamente no es él quien va a estar en el centro de la conversación con esta película. Este es sin dudas el proyecto más difícil de Zendaya hasta la fecha, no por la dificultad de la ejecución sino por el riesgo que conlleva hacer una peli que se atreve a hacerle preguntas duras (aunque de forma algo indirecta gracias al uso de la ficción y el humor) a la sociedad norteamericana; y por si fuera poco por fin parece haber elegido un personaje que encarnar en lugar de llevar sus roles a lugares que le quedan cómodos a su usual e innegable carisma, como si hizo en «Spider-Man», «Euphoria», «Dune» o «Challengers».
«El Drama» es una película que promete risas, incomodidad y preguntas sin respuestas sencillas, pero por sobre todas las cosas uno de los ratos más interesantes y divertidos de este año en salas. Vale la pena ser vista y debatida, aunque es inevitable que con su estreno la mayoría de los espectadores van a encontrarse pensando en sus giros y revelaciones incluso antes de entrar a la sala, no sólo juzgando preventivamente sus asumidas intenciones sino también comparando lo que pone en pantalla con lo que se habla de ella por fuera del cine. Pero bueno, esta es justamente una película que tiene muy en claro que nada nunca va a ser totalmente perfecto.
Puntaje:
Tráiler:
Leandro Porcelli

