CINE

Crítica de «Torrente presidente» de Santiago Segura (2026)

José Luis Torrente, el personaje creado e interpretado por Santiago Segura, empezó su derrotero en 1998 con el estreno de «Torrente, el brazo tonto de la ley». A esa le siguieron varias secuelas más: «Torrente 2: Misión en Marbella» (2001), «Torrente 3: El protector» (2005), «Torrente 4: Crisis Letal» (2011) y «Torrente 5: Operación Eurovegas» (2014). El camino del patético y políticamente incorrecto policía español, fanático de su querido Atlético Madrid, parecía haber concluido allá por 2014, pero contra todo pronóstico, sin haber lanzado campaña de marketing, ni trailers, así como también evitando las funciones de prensa, de un día para el otro empezó a circular el texto «Torrente presidente» y al poco tiempo se confirmó su estreno en España. Allí se convirtió en un éxito rotundo que hasta el momento lleva recaudado más de 23 millones de euros en apenas 3 semanas, convirtiéndose en la más exitosa de la saga.

Más allá del fenómeno que significa en España, «Torrente» no fue muy bien recibida por la crítica en su momento. Fue el público quien la convirtió en un fenómeno de culto y en un símbolo dentro de la comedia española contemporánea. Así como hay muchos seguidores, también hay buena parte de detractores, ya que muchos le objetan a Segura todo el humor de trazo grueso y las características deleznables del personaje como por ejemplo sus comentarios/pensamientos racistas, misóginos, homofóbicos, xenofóbicos, machistas y fascistas. Santiago Segura siempre afirmó que la idea era ridiculizar y parodiar a ese estilo de persona que se puede encontrar en ciertos sectores de la sociedad española, poniéndolos en el centro de historias como las que representan la saga y, a través de la incorrección política, la irreverencia y su tono sardónico armar una comedia desfachatada e insolente.

Algunos podrán estar de acuerdo y a otros podrá parecerles de mal gusto, lo cierto es que la saga contó con el apoyo del público y por ello estamos hablando de una SEXTA parte en 2026. El largometraje en cuestión, aborda nuevamente a Torrente, quien vive en una especie de nube de megalomanía y egocentrismo, pensando que es una especie de héroe nacional, más allá de su pereza, su ineptitud y sus pensamientos arcaicos. Un día, en el bar de turno junto a sus amistades, es abordado por un séquito de políticos pertenecientes al partido Nox (una clara alusión y parodia al partido conservador de ultraderecha llamado Vox) con el objetivo de persuadirlo para perseguir una carrera política, ya que vieron que más allá de su ignorancia atraía la atención de las masas mediante su magnetismo y su poder de persuasión. Así, es como Torrente empieza a escalar poco a poco dentro del partido mediante su estilo vulgar, demagógico y lleno de ocurrencias que lo llevan a posicionarse por encima de los líderes que lo captaron en primera instancia.

Esta nueva entrega redobla la apuesta y va contra todos. Si bien presenta todos los elementos que hicieron popular a la saga, aquí se mete en el ámbito político en un momento bastante complejo en lo que respecta a la política internacional. Y esa osadía quizás lo lleva a resultar atractiva y al mismo tiempo entretenida. Podríamos decir que el relato funciona especialmente en su primera mitad donde se establece el quiebre de ese status de equilibrio inicial y donde el protagonista comienza a escalar dentro del partido. Ahí es donde el personaje se maneja a sus anchas y suele incurrir en el habitual despilfarro de barbaridades que llevan al humor negro. Siendo que el contexto actual es igual de exacerbado que el personaje todo eso funciona y saca varias carcajadas. No obstante, llegando al segundo acto es donde la película se torna algo repetitiva y episódica como si se trataran de sketchs sueltos. Es en ese momento donde el guion tambalea especialmente hacia el final donde se van acumulando varios cameos de personajes clásicos de la saga y algunas sorpresas más (incluso una que podría ser considerada de mal gusto).

Aun así, «Torrente presidente» sirve como reflejo paródico de la coyuntura política (hay un par de gags que incluyen a Donald Trump y a Javier Milei) y la predominancia de la ultra derecha a nivel global. Con sus aciertos y sus fallas, Santiago Segura nos ofrece una sátira ocurrente y mordaz, que le pega sin vergüenza a la democracia española contemporánea mediante el estilo característico de su personaje más popular.

Puntaje:


 
 
 
Tráiler:

 
Martín Goniondzki

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *