Entrevista con Cristian Ponce, director de «La Frecuencia Kirlian»
¿Cómo surge la idea de «La Frecuencia Kirlian»?
Surge de la combinación de dos grandes pasiones: por un lado, el relato antológico (ya sea en cine con «Creepshow» o «Los Ojos del Gato», como en televisión con «La Dimensión Desconocida» y «Tales From The Darkside»), y por el otro, la radio y sus representaciones audiovisuales (por algún motivo, el cine siempre ha tratado con muchísima mayor reverencia a la radio que a la televisión, y de ahí que la vuelva el centro de su narrativa en incontables oportunidades). Cuando estaba cursando los primeros años de la carrera de cine en la UNLP, empecé a pensar un proyecto de antología y ahí fue que la radio apareció como el nexo perfecto para localizar cualquier tipo de historia extraña en un centro conceptual coherente: los llamados al aire y las visitas al piso en una emisora que solo transmite de noche.
Además de director, sos podcaster. Conducís «Aguante Mulder» sobre la mítica serie «The X-Files». ¿Cuáles son tus influencias (cine, tv, comics, etc.) para crear el mundo de Kirlian más allá de la serie de Chris Carter?
Las influencias son incontables. Hasta más o menos los 20 años miraba entre 10 o 12 horas de televisión por día, así que absorbí (consciente e inconscientemente) mucho más audiovisual de lo que puedo razonar al día de hoy. Sin dudas, «The X-Files» es una gigantesca influencia, formal y narrativa, lo mismo que las antologías nombradas anteriormente. Después hubo referentes estéticos específicos a la hora de pensar el look de la serie, como un videojuego online que jugué mucho a principio del 2000 que se llamaba «De-Animator», la portada del #1 de «Chilling Adventures of Sabrina», o el video de «Go With the Flow» de Queens of the Stone Age.
¿Dónde surge la idea de mezclar la animación con el live-action para el largometraje?
El concepto general de «La Frecuencia Kirlian» nació como live-action. Digo, esa era la intención. De hecho, cuando grabamos un piloto de media hora en 2009, fue en acción real. El hecho de que la serie fuese animada surgió en primera instancia como una posibilidad de esquivar las dificultades presupuestarias que conllevaban una propuesta con las aspiraciones narrativas que teníamos. Monstruos, aliens, un pueblo perdido en la década del 80, eran elementos necesarios, pero sumamente caros de realizar. Por eso, cuando surgió la posibilidad de hacer un largometraje, la idea del live-action volvió inmediatamente a nuestras cabezas, al menos como parte del todo. De hecho, desde el primer episodio (y apoyados por la estética de collage que trabajamos siempre), ya tuvimos algunas imágenes que no eran ilustraciones; solamente que ahora llegamos a cubrir la mitad casi exacta del metraje total.
«La Frecuencia Kirlian», «Historia de lo oculto», «Abrazo de madre», claramente hay una pulsión por contar historias de terror y fantasía. ¿De dónde surge? ¿Cuál es el próximo paso para Cristian Ponce?
El origen de la pulsión creo que es de lo más difícil de definir. Como te decía, de chico miraba mucha televisión, especialmente con mi abuela y mi hermano mayor, y con ellos miraba mucho terror y ciencia ficción: las películas de «El Planeta de los Simios», «V, Invasión Extraterrestre», «La Profecía», las «Pesadilla», etc. Pero tranquilamente podría haberme escondido atrás del sillón y no abrazar ese legado familiar, así que, más allá de la exposición al género, se ve que había también una predisposición de mi parte. A su vez, hoy día soy una persona muy nostálgica, así que vuelvo mucho a esos primeros consumos todo el tiempo. Sí siento que con el tiempo ha cambiado mi relación con el género. De chico me interesaba mucho por el «lore» de estas sagas y películas: nombres y fechas, detrás de escena y esas cosas. Hoy tengo una relación más emocional y, por lo tanto, se me está empezando a volver una carga un poco más pesada a la hora de ponerme a trabajar. Por lo pronto, mi siguiente largometraje (a semanas de terminar su postproducción) también es una película de terror que se llama «Familia teme enfrentar una nueva noche de terror» y gira en torno a una familia y cómo es su relación con la noche, siendo habitantes de una casa aparentemente embrujada. Es mi película más personal hasta ahora.
La banda sonora, la fotografía e incluso la iconografía que lograste con el personaje del locutor son parte vital de la película y de la serie. ¿Costó ir encontrando la estética de Kirlian o fue algo que se dio de forma natural?
Hay elementos del Locutor que vienen desde su primera encarnación en el piloto de 2009 (interpretado en aquel entonces por Franco Cerana, el DF de la película): la remera con una isla, palmeras y el sol; los Ray-Ban negros… Eso tuvo una primera adaptación al formato de siluetas, trabajando varios elementos en negativo (los lentes negros pasaron a ser blancos, lo mismo que la estampa en la remera) y se sumaron algunas otras cuestiones que podíamos insinuar gracias a la ambigüedad que nos permitían las siluetas (agujeros en el rostro, insinuaciones óseas y cadavéricas aquí y allá). Finalmente, para volver al live-action fueron necesarias más adaptaciones, porque no veníamos de aquella primera versión de 2009, sino que en el medio había pasado la serie; entonces necesitábamos que el Locutor fuera o luciera como un cadáver y tal. Ahí entra el tema de la máscara, que, si me pongo a pensar, quizás hasta tiene algo de «Halloween III». En total, no creo que haya sido un proceso difícil, sino muy divertido y natural.
6) Por último, la serie se convirtió en un fenómeno de culto tras su paso por Netflix. ¿Crees que hay futuro para conocer más sobre Ingeniero Kirlian o definitivamente «la noche del cometa» fue su punto final?
Creo que el ciclo de Kirlian está cerrado, al menos por ahora. Viene siendo un proceso muy largo, que a su vez es muy trabajoso y desgastante de realizar. No descarto que en algunos años me piquen de nuevo las ganas de visitar esa localidad perdida en el interior de la provincia, pero creo que si vuelvo allá ahora mismo no encuentre más que pampa y algún fantasma perdido.
Martín Goniondzki
