CINE

Crítica de «¡Ayuda!» De Sam Raimi (2026)

¡Volvió Sam Raimi! Sí, sabemos que en realidad nunca se fue y que en los últimos años ha estado priorizando su faceta como productor donde ha participado de películas como «Ruega por nosotros» (2021), «No respires 2» (2021), «Evil dead: El despertar» (2023), entre varias otras. También es de público conocimiento que en 2022 fue el encargado de dirigir la secuela de Doctor Strange, el personaje del Universo Cinematográfico de Marvel, titulada «Doctor Strange en el multiverso de la locura», pero aquellos que hemos conocido a Raimi en los ’90 o incluso quienes pueden haber visto sus orígenes en el cine independiente norteamericano de los ’80, sabrán de qué estoy hablando.

A la figura de este director se la recuerda actualmente por haber sentado las bases (incluso podríamos decir el esquema, la plantilla o la estructura) para lo que es el cine de superhéroes contemporáneo. Raimi con la trilogía de «Spider-Man» (2002-2007), marcó un antes y después en lo que tenía que ver con adaptaciones comiqueras (algo que había empezado a esbozar en su primera aproximación al género) con «Darkman» (1990), personaje creado por él mismo. Es imposible concebir el éxito del MCU sin reconocer a Sam Raimi como su verdadero arquitecto espiritual. Antes de que Marvel Studios fuera una maquinaria industrial, Raimi decodificó el «camino del héroe» y lo adaptó a la modernidad con una sensibilidad que el género no conocía. Lo que hoy vemos como la «fórmula Marvel» no es más que el ADN de Spider-Man repetido hasta el hartazgo; una plantilla tan perfecta que el estudio decidió convertirla en su estándar de producción. Sin embargo, las películas de Sam Raimi comenzaron de forma muy distinta con un estilo característico y novedoso. «The Evil Dead» (1981) conocida en nuestro país como «Diabólico» y sus secuelas «Noche alucinante» (1987) y «El ejercito de las tinieblas» (1992), se convirtieron en un fenómeno de culto que lo colocaron en un lugar privilegiado entre los encargados de realizar cine de terror independiente medio al margen del resto de las producciones del género, no solo por su espíritu camp y su bajo presupuesto sino por también representar una suerte de «horror regional» saliéndose de las ciudades más habituales donde se desarrollan la mayor parte de las películas, para tener lugar en los bosques de Tennessee.

La trilogía catapultó a Raimi y a Bruce Campbell (Ash Williams, el protagonista de la saga) a esos íconos del terror de los ’80. Raimi se alejó del cine de género y recién volvió en 2009 con «Arrástrame al infierno», otra ingeniosa mezcla de terror y comedia negra que parecía el retorno definitivo del director a sus inicios. No obstante, tuvieron que pasar 17 años para que podamos volver a ver a Raimi divirtiéndose con las cosas que lo hicieron famoso y lo llevaron a ser queridos por el fandom del cine de terror.

«¡Ayuda!» («Send Help», en su título original), es un thriller de supervivencia con algunos toques de terror y humor negro al estilo de «Noche Alucinante», que combina el escenario de cine catástrofe que se pueden ver en películas del estilo de «Náufrago» (2000) con la dinámica de enfrentamiento entre personajes propia de películas como «Misery» (1990) en su faceta más dramática y también como la de «La guerra de los roses» (1989) en su versión más comedia ácida e irreverente.

Para poner en contexto la cuestión, el largometraje se centra en Linda Liddle (Rachel McAdams), una empleada del sector de Estrategia y Planeamiento de una importante consultora. Ella se encarga de hacer el trabajo duro en cálculos y análisis de datos de forma más que eficiente, y sus compañeros lo saben y siempre recurren a ella. El problema es que siempre se llevan el mérito por el trabajo que ella hace y la pobre e introvertida mujer nunca es reconocida por los directivos. Su esperanza está depositada en que el recientemente fallecido CEO de la compañía, sabía del valor de su persona y era quien había recomendado para ser ascendida luego de la reestructuración. Sin embargo, el hijo del señor Preston, Bradley (Dylan O’Brien), hace caso omiso a los deseos de su difunto padre y prefiere ascender a un colega/amigo que no está capacitado para tal tarea. Sin conocerla demasiado, Bradley desprecia a Linda (especialmente por su presencia y su falta de aseo personal) y le dice que no le va a dar el ascenso, aunque sabe que necesita de las habilidades de la analista para supervisar una inminente fusión que se va a dar con otra empresa. Es por ello, que la invita a un viaje de negocios junto con sus allegados en su avión privado. En medio de una tormenta eléctrica, el avión cae al mar y mueren todos los ocupantes a excepción de Linda y Bradley. Ambos quedan varados en una isla remota del pacífico esperando que los rescaten. Linda, que es fan del programa «Survivor», deberá utilizar sus habilidades de supervivencia para mantenerlos a ambos con vida, a pesar de su difícil relación.

Como mencionamos anteriormente, Raimi aprovecha este contexto de pareja disfuncional, relación asimétrica de poder e inversión de roles para erigir una sagaz sátira sobre el ámbito corporativo, la competencia exagerada que se da en el ámbito empresarial y la inutilidad de ciertas personas que están cultivadas para «aplastar» a su competencia en el ámbito laboral, pero que tienen escasas habilidades como para sobrevivir fuera del contexto del capitalismo salvaje. En ese aspecto, es cuando la película se acerca un poco a lo que planteaba el cineasta sueco Ruben Östlund, en «El triángulo de la tristeza» (2022), cinta con la que «¡Ayuda!» guarda varios puntos de contacto. No obstante, allí donde Östlund se ponía extremadamente moralista y cínico, Raimi saca a relucir su costado más juguetón apelando a la comedia negra, el gore y el salvajismo sumamente exacerbado que tanto supo explotar en sus primeros trabajos.

Si bien algunos momentos del segundo acto pueden resultar algo redundantes y repetitivos (quizás en lo único que flaquea el guion escrito por Damian Shannon y Mark Swift), todo aquello se ve compensado con el histrionismo de McAdams y la solvencia para la comicidad de O’Brien (muy buena química lograda entre ambos intérpretes), la increíble puesta en escena de Raimi que vuelve a usar esos recursos que lo volvieron famoso como la subjetiva en travelling que viaja por la selva (en «Evil Dead» siendo los deadites, acá desde el punto de vista de un jabalí), el ya mencionado excelso uso del gore y un cierta acidez para meter momentos escatológicos yuxtapuestos con la tragicomedia.

«¡Ayuda!» es el regreso triunfal de Sam Raimi que nos aporta una crítica social avezada al mismo tiempo que nos ofrece un entretenimiento sumamente sólido y poco frecuente en la actualidad. Un film que combina la comedia con el horror y el salvajismo de una forma tan atractiva como seductora.

Puntaje:

 

Tráiler:

Martín Goniondzki

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