Crítica de “Dogville” de Lars Von Trier (2003)

Después de su primera trilogía “Los corazones de oro”, conformada por “Rompiendo las Olas” (1996), “Los Idiotas” (1998) y “Bailando en la Oscuridad» (2000), el director danés Lars Von Trier decidió hacer una nueva trilogía centrada en los Estados Unidos. La primera obra enmarcada en este concepto fue “Dogville» (2003), seguida por “Manderlay” (2005) y “Washington”, que todavía no fue rodada ni estrenada.

“Dogville” cuenta la historia de Grace (Nicole Kidman), una joven que se escapa de unos gángsters y termina en un pequeño pueblo llamado Dogville. Nadie quiere ayudarla, pero luego de que el joven filósofo y escritor Thomas Edison (Paul Bettany) los convenza, los habitantes están dispuestos a ocultarla. Ella quiere caer bien y es por eso que comienza a realizar tareas innecesarias para los ciudadanos pero que poco a poco se vuelven muy efectivas. Pero con el correr del tiempo y la presión policial que cada tanto se aparece en el pueblo, los individuos querrán más compensaciones por su silencio.

Lars Von Trier es uno de los creadores del movimiento Dogma 95, el cual planteaba volver a los orígenes de la industria cinematográfica, con historias más creíbles y un uso mínimo de efectos especiales. Si bien “Dogville” no cumple enteramente con las reglas planteadas (posteriormente se generó una mayor flexibilidad y la película fue tenida en cuenta como parte de Dogma 95), podemos observar la esencia de esta vanguardia en la estética planteada en el film y en la forma en la que fue concebido. Tenemos una puesta en escena muy llamativa y teatral, la cual engloba todas las situaciones que ocurren en casi tres horas de duración. La misma se divide en las casas de cada uno de sus habitantes, con los objetos justos y necesarios que usarán los personajes. Por ejemplo las puertas, paredes y ventanas son inexistentes, haciéndonos conscientes de la artificialidad del relato.

Debido a la falta de efectos y música (prácticamente hay una constante presencia de sonido ambiente como aperturas de puertas, pero el film carece de una banda sonora), la cinta se centra principalmente en la historia, los personajes y sus diálogos. En ciertos momentos predominan las palabras de los distintos roles, mientras que otros relatos los obtenemos a partir de una voz en off que narra lo que no podemos ver: los sentimientos/pensamientos de los habitantes o el clima que se vive en el pueblo.

Gracias a la larga duración del film, tenemos un marcado desarrollo de los personajes, aunque alrededor de ellos existe un halo de misterio por el cual nunca terminamos de conocerlos del todo. Pero sí se va mostrando una decadencia humana, a lo largo de los distintos capítulos presentados, donde los valores primordiales no son respetados. Es así como “Dogville» nos otorga una historia intrigante, donde predomina la tensión que va creciendo poco a poco. Incluso su final proporciona un giro dramático de esos que significan una grata sorpresa.

Con respecto al elenco, cada uno de sus integrantes está muy bien en su rol (con personajes bien variados mostrando que todos presentan una aparente bondad y una decadencia oculta), sobresaliendo Nicole Kidman como la protagonista sumisa y humilde que tolera cualquier tarea con tal de ser aceptada en el pueblo.

En síntesis, el director danés Lars Von Trier nos otorga una película que funciona desde todas sus aristas: su historia llamativa y que a pesar de su larga duración mantiene atrapado al espectador y lo hace pensar y reflexionar, su creativa puesta en escena, su técnica rudimentaria y su magnífico elenco.

Puntaje:

Tráiler:

 

Samantha Schuster

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