Crítica de «El Justiciero: Capítulo Final» de Antoine Fuqua (2023)

Antoine Fuqua se hizo notoriamente conocido como director gracias a la cruda y lograda «Día de Entrenamiento» (2001) que además de contar con un notable guion de David Ayer («En la Mira», «Corazones de Hierro» y «Escuadrón Suicida») tenía a un enorme Denzel Washington dando una de las notas más altas de su carrera. El tiempo pasó y Fuqua no logró replicar el éxito de aquella película, pero sí se mantuvo activo dirigiendo algunas películas con pequeños destellos de lo que se pudo ver en su obra más aclamada.

En 2014, luego de «Ataque a la Casa Blanca» (2013) que lo volvió a colocar en el mapa, nos brindó un film que sería el inicio de su nueva etapa en el cine mainstream. Aquella película con el título original de «The Equalizer», basada en la serie homónima emitida entre 1985 y 1989. El largometraje de Fuqua recuperaba la dinámica de esa serie en donde esta vez el agente de inteligencia retirado llamado Robert McCall caía en manos de Denzel Washington. Dicho agente se convertía en una especie de vigilante donde ayudaba a personas comunes envueltas en situaciones peligrosas. Básicamente el film recuperaba ciertos aspectos de los thrillers de los ’70, donde los personajes impartían justicia por mano propia. Films como «El Vengador Anónimo» (1974) o «Harry, el Sucio» (1971) son claramente la inspiración o los modelos que fueron tomando todos los films que tenían esta búsqueda de justicia por fuera de la ley.

La primera entrega fue un éxito moderado que sirvió para que se encargue la secuela que se estrenó cuatro años más tarde. Dicha secuela tuvo un recorrido similar en taquilla lo cual hizo nuevamente que se piense en culminar una trilogía que no sabemos si quedará ahí o seguirá en un futuro cercano como «John Wick» y tantas otras franquicias que parecían terminar, pero lograron seguir en juego tras la escasez de ideas reinante en el Hollywood moderno.

Comencemos diciendo que si bien la primera entrega de «El Justiciero» es un pulcro y correcto thriller con toques de neo-noir, tampoco es la reinvención del género. El gran acierto de aquella película residía no solo en la estoica interpretación de Denzel sino también en su pequeña escala. La secuela decidió agrandar un poco la escala e incurrió en varios giros anticipables y un enfrentamiento final de película de acción.

En esta oportunidad, vuelve Robert McCall (Washington), que tras los eventos de la segunda película parece haber dejado EEUU para radicarse en el viejo continente. Una misteriosa misión lo lleva a enfrentarse con la mafia italiana por una trama que se irá revelando poco a poco y donde no terminaremos de entender hasta el final la imagen completa. Con esto no estoy diciendo que «El Justiciero 3» sea compleja, sino que irá develando a cuentagotas la información para que vayas reconstruyendo el presente de nuestro protagonista y las razones por las cuales terminó en Italia, la película arranca «In medias res» después de que McCall se enfrentó a un ejército que protegía a un capo mafia. Robert decide esperar la llegada de esta persona y en el medio es herido y queda al borde de la muerte hasta que es rescatado por un médico local. Mientras se recupera, le dará información a una joven oficial de la CIA (Dakota Fanning) para que lo ayude a resolver ciertas cuestiones pendientes. En el medio, y como es habitual en la franquicia, el bueno de Roberto (se hace llamar así entre los lugareños) hará buenas migas con varios residentes de la Costa Amalfitana, cosa que luego lo hará defenderlos a «los tiros» cuando la mafia local los ponga en jaque.

Si bien esta culminación parece haber corregido varios de los errores y convencionalismos de la segunda entrega, esta tercera parte no escatima en escenas brutales y violencia desenfrenada en las más que logradas escenas de acción. Aun así, fue una buena decisión de parte de Fuqua la de sacar el pie del acelerador para ir paso a paso con la historia que, si bien tampoco es demasiado original, sí que tiene buenos pasajes e ideas para construir alrededor del protagonista. De hecho, creo que es en la primera película donde McCall realmente parece estar en peligro y con una situación que lo puede llegar a sobrepasar de algún modo.

El nuevo escenario y la nueva vida de McCall parecen también insuflar un poco de aire fresco para no repetir exactamente cada una de las notas de las películas anteriores. Y qué decir de Denzel Washington, el actor parece demasiado cómodo en el rol de justiciero tal como varios de sus colegas en personajes similares (Liam Neeson en «Búsqueda Implacable», Keanu Reeves en «John Wick» y Gerard Butler en «Ataque a la Casa Blanca»).

«El Justiciero: Capítulo Final» es una película que vimos varias veces, donde el personaje busca venganza y/o protección de sus seres queridos usando sus propias manos. Sin embargo, la estilizada dirección de Fuqua, el compromiso de sus intérpretes y un correcto trabajo a nivel narrativo hacen que esta entrega supere a su predecesora y termine (al menos de momento) la saga con un final satisfactorio para los fans de la misma.

Puntaje:

 

 

Tráiler:

 

Martín Goniondzki

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