Crítica de «Engendro» de Hanna Bergholm (2026)
Desde hace un par de años se dejó de romantizar la maternidad. Lejos quedó ese concepto de que se trata de una etapa maravillosa, intuitiva, sin inconvenientes, donde si la mujer sentía algo diferente era porque no se esforzaba lo suficiente o había algún problema con ella. Hoy se visibilizan aún más los cambios físicos y emocionales por los cuales tiene que atravesar una mujer para traer a un ser a este mundo. Desde el embarazo, pasando por los primeros días con el bebé hasta su posterior crianza.
Y esto no se ve solamente plasmado en los comentarios sociales, sino también en las películas que, como desde su concepción, reflejan las problemáticas que existen en la comunidad. En 2024 se estrenó «Canina» (o «Nightbitch» en su idioma original) con Amy Adams que, a partir de una metáfora, expone el agotamiento físico y mental que puede atravesar una madre, hasta el punto de perder su propia identidad. El año pasado también salió «If I Had Legs I’ll Kick You» con Rose Byrne, un film un poco más crudo, honesto y ambiguo sobre la maternidad que va llevando a la protagonista hasta límites inimaginables.
En esta línea llega a los cines «Engendro» («Nightborn», en su título en inglés), película finlandesa dirigida por Hanna Bergholm y protagonizada por Seidi Haarla y Rupert Grint. La misma cuenta la historia de una pareja que se muda a una antigua casa en el campo para concretar su proyecto de tener una familia. Pero cuando nace el bebé Saga sabe que algo anda terriblemente mal, a pesar de las palabras tranquilizadoras de su alrededor. Mientras su matrimonio se resquebraja, Saga sospecha la inquietante verdad sobre su hijo.
La película utiliza el género del terror para ahondar en la depresión post-parto, la conexión entre madre e hijo, las dificultades de volver a sentirse una mujer y correrse del rol de madre, pero también mezcla parte de la mitología finlandesa y la importancia de la naturaleza, donde el espectador va a sentir cierta confusión entre lo que es real o puede ser producto de la imaginación de la protagonista cuyas emociones se ven afectadas por el reciente parto.
Lo que siente y ve Saga no se condice con lo que sucede con el resto de los personajes como su esposo Jon, su hermana o amigos. Mientras ella cree ver la verdadera naturaleza de su hijo y trata de entender cómo llevar adelante su crianza, el resto de su entorno justifica su accionar con el cansancio, la frustración o depresión que pudo tener luego del parto. Lo cierto es que madre e hijo se vuelven cada vez más simbióticos y necesitados el uno del otro, al mismo tiempo que el resto de los vínculos comienzan a resquebrajarse.
El gore se hace presente de una manera directa y brutal para tratar todas estas cuestiones, como también el clima de tensión constante, donde el espectador no sabe en ningún momento qué puede llegar a pasar. Tal vez se siente que no termina siendo lo irreverente o jugada que podría haber sido, sobre todo enmarcándose en un género como el terror, pero de todas maneras cumple con lo que se promete.
Seidi Haarla hace un gran trabajo para retratar a esta madre con sueños y frustraciones, que por momentos saca a relucir su costado más primitivo para conectar con ese hijo de una manera más instintiva. Sus expresiones desfiguradas reflejan sus sentimientos más profundos. Rupert Grint acompaña de buena manera como su pareja que trata de ayudar y entender qué es lo que está ocurriendo pero que también presenta sus propias decepciones.
En síntesis, «Engendro» es una correcta película que, a partir del género de terror y la mitología finlandesa, busca retratar la maternidad desde un costado honesto, brutal, y sin sutilezas. Buenas actuaciones y un clima propicio para que desarrolle la historia elevan esta trama que podría haber ido un poco más allá de sus límites.
Puntaje:
Tráiler:
Samantha Schuster

