Crítica de «Godzilla Minus Zero» de Takashi Yamazaki (2026)
Las últimas dos Godzilla japonesas se convirtieron en las más taquilleras de la franquicia, por lo que el regreso de su más reciente director Takashi Yamazaki con una secuela directa de «Minus One» suben las expectativas que su estudio Toho y la audiencia tienen para «Godzilla Minus Zero». Con su primera «Godzilla», Yamazaki había logrado una cohesión narrativa envidiable alrededor de secuencias que combinaron una calidad de dirección y efectos especiales envidiable para todo occidente. Por lo que el reto es similar al de la mayoría de las secuelas más ganadas que planeadas: cómo repetir o superar el éxito que rodeo a una historia bien concluida.
Luego del desastre ocasionado por Godzilla en «Minus One», Japón establece un departamento de respuesta ante desastres de gran escala liderados por el científico Noda. Con la aparición de una nueva criatura su verdadero objetivo se revela como una fuerza dedicada a responder ante la aparición de otros Kaijus. Mientras tanto, la pareja protagonista de Koichi y Noriko han creado una apacible vida en familia tras adoptar a Akiko intentando dejar la tragedia ocasionada por Godzilla atrás ahora que este fue derrotado. El problema es que esta criatura parece estar evolucionando con cada intento por destruirla, por lo que Koichi termina aceptando poner su vida en riesgo una vez más para proteger a las familias de Japón de esta nueva amenaza llamada Ghidorah.
Vale la pena recordar que aunque «Minus One» fue celebrada internacionalmente, la recepción local en Japón fue menos entusiasta. El gran regreso de Godzilla en Shin Gojira de 2016 fue mucho más celebrado por hacer eco de la crítica sociopolítica que en sus orígenes dio sentido al solemne drama de la original de 1954, mientras que la versión de Yamazaki es sin dudas humanística pero toma un sendero de entretenimiento más occidental. Con esta secuela es palpable como Yamazaki decide darle un tono más cercano a la cinta original brindándole a la trama no solo la dimensión personal de sus personajes sino también reflejar en la pantalla partes del trauma bélico que caracteriza al cine japonés desde los ataques recibidos durante la Segunda Guerra Mundial. Es una intención que se siente desde el nombre, indicando que la espera por Godzilla ha terminado, pero que transmite cada aspecto del film en pantalla.
En esta evolución del tono narrativo juegan un papel importante los nuevos personajes de la película: la joven meteoróloga Makoto Aoyama, que lleva a cuestas una culpa similar a la de Noda por haber costado tantas vidas en el pasado, y principalmente el biólogo Kanji Murakami, un sobreviviente que ha vivido en carne propia no solo el ataque de Godzilla en 1947 sino también el bombardeo a Hiroshima de 1945. De muchas maneras se sienten como complementos de cómo era Noda antes de la primer película y de lo que pudo haber sido si no tenía la chance de redimir un poco su culpa. En esa misma línea tenemos a un Koichi que pasó el primer film transformándose de un ex piloto kamikaze deseoso de morir a un hombre que decide poner en riesgo su vida luego de obtener razones por las cuales valía la pena seguir viviendo. El tema es justamente que Noda pasa entonces a ser un personaje estático trasladando el dinamismo narrativo a esos nuevos personajes, mientras que Koichi es un protagonista que repite su desarrollo anterior de manera inversa. Interesante quizás en los papeles, pero termina dando como resultado una trama funcional pero mucho menos emocionante que la de «Minus One».
De todas maneras, los puntos altos siguen siendo espectaculares. Desde los ataques de Ghidorah y los intentos por detenerlo, hasta el regreso de Godzilla y la obvia batalla titánica que nos espera en la segunda mitad de la película. Los nuevos personajes agregan además cierta cualidad melodramática que por momentos abarata un poco el drama en pantalla pero también le permite al film algunos momentos verdaderamente potentes. Una secuencia en particular promete dar que hablar y convertirse en una de las más recordadas de una franquicia tan histórica como lo es esta. En resumen, «Godzilla Minus Zero» ofrece una extensión gigantesca y emotiva de todo lo bueno que ya había establecido en «Minus One». Si bien puede sentirse menos potente que la primera, tiene momentos a la altura de un nuevo enfrentamiento con King Ghidorah y hace más que suficiente por sentirse como un complemento valioso al hito internacional que lo precede.
Puntaje:
Tráiler:
Leandro Porcelli

