Crítica de «Loving Vincent» de Dorota Kobiela y Hugh Welchman (2017)

Sí, la película se ve así. Es una pintura animada de hora y media. Con el espíritu de un documental biográfico, pero siendo totalmente una obra de ficcón, nos encontramos con una hermosa sorpresa envuelta en este particular paquete de animación.

No perdamos ni un segundo: «Loving Vincent» es la primera película animada al óleo. Cada uno de los 65 mil frames fueron pintados a mano en un lienzo, usando técnicas características de Van Gogh replicadas por más de 100 artistas. Pintores profesionales, e incluso algunos amateurs, que fueron re-educados para replicar al padre del arte moderno al mismo tiempo que debieron ser instruidos en animación.

Por supuesto que esto significa que el film es inmediatamente ambicioso y valioso en lo que se refiere a lo superficial: visualmente es una hermosa locura. Tranquilamente podríamos haber obtenido una cinta que no alcanzara a rellenar esta admirable superficie con algo que alcance un valor similar, pero afortunadamente los directores Dorota Kobiela (principal hacedora del proyecto) y Hugh Welchmann (ganador de un Oscar a Mejor Corto Animado) lograron que el dinero recaudado y las miles de horas-hombre invertidas consiguieran quizás el máximo potencial al que se podía aspirar.

Aún si no se tratara de una propuesta tan particular y única, la trama y los personajes convierten a esta pequeña gran película en algo digno de verResultaba imposible, pero contra todo pronóstico se creó una historia tan interesante y emocionante como su objeto de estudio. Se trata de una ficción en la que un joven es encargado para entregar la última carta que Vincent Van Gogh escribió antes de quitarse la vida. Se topará con varios personajes, todos y cada uno de ellos basados en personas (y cuadros) reales que conocieron al pintor en vida. Todos ellos tienen historias y anécdotas, además de sus lecturas y opiniones sobre el extraño holandés. Poco a poco, nuestro protagonista irá aprendiendo un poco más de Van Gogh, al mismo tiempo que comienzan a nacer en él las ganas completar el rompecabezas y avergiuar porque Vincent tomó la fatídica decisión de acabar con su vida.

Se explora la vida y obra del pintor de una forma única. Los conocedores de sus pinturas sin dudas esbozarán más que una sonrisa al ver sus cuadros incorporados tan fluidamente a la trama. Con un argumento casi noir que juega con el misterio y la curiosidad del espectador para explorar la mente de uno de los genios artísticos más destacables de los tiempos modernos. Una de las decisiones que condenaron al éxito a esta cinta es su perspectiva: todos los personajes hablan de un pelirrojo holandés a quien nadie comprendía y que siempre estaba solo, pintando. Los personajes se refieren a un pobre diablo que eligió quitarse la vida, no se refieren a él como una eminencia artística o un mito, sino que hablan de un simple hombre, logrando así una perspectiva única y de un impacto infinitamente superior a (por ejemplo) lo que podría inspirar un documental hablando con expertos de arte en la actualidad. Hace falta un punto aparte para el trabajo de sonido. La banda sonora, creada por el genial Clint Mansell (usual colaborador de Darren Aronofsky), por momentos conquista por completo el audio de la cinta. Tapando incluso el diálogo de manera consciente para crear un ambiente melodramático que logra ser efectivo gracias a una aplicación correcta y punzante del soundtrack. Un riesgo que va de la mano con el recuerdo de un artista con las emociones a flor de piel, tanto en su vida como su trabajo.

Es un film que se distancia de lo documental en favor de una ambiciosa propuesta de ficción, que combina la pintura y la animación de forma emocionante. Una obra que trasciende lo superficial de la propuesta y alcanza a crear una de las películas más representativas del género biográfico. Como pocas, o ninguna si uno se aventura a decirlo, «Loving Vincent» se anima a intentar reflejar todo vestigio de identidad que su objeto de estudio dejó en el planeta. Sin descuidar el respeto por temas como la depresión, e imbuyéndose de un significado tan amplio como para entrar en la conversación sobre cualquier artista. No solo lo que uno podía esperar antes de verla, sino que va mucho más allá y logra ser un film para el recuerdo.

Puntaje:

Tráiler:

 

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