Crítica de «Transformers: El despertar de las bestias» de Steven Caple Jr. (2023)

«Transformers» (2007) fue el primer paso en una longeva saga cinematográfica. La misma buscó establecer en la pantalla grande a los juguetes desarrollados por la compañía Hasbro, que principalmente de la mano de Michael Bay, se mantuvo vigente durante los últimos 16 años estrenando una película cada 2 o 3 años. Obviamente estamos ante otra franquicia que fue víctima del agotamiento y la producción desenfrenada que solo tuvo escasos puntos destacables a lo largo de los años. Quizás, podríamos destacar al film original de 2007 donde se pudo ver un poco más la mano de Spielberg como productor y donde había una historia humana detrás de tanto robot gigante repartiendo piñas. Lo más problemático fueron dichas escenas de acción donde no se podían distinguir demasiado las extremidades de los Autobots y Decepticons siendo víctimas de un CGI que estaba en pleno proceso evolutivo y el desenfrenado estilo de Michael Bay como director.

Con los años esas cuestiones técnicas se fueron ajustando, pero lo que decayó fueron las historias que terminaron siendo meras excusas para poder ver enfrentamientos explosivos y sumamente bombásticos. En 2018, el spin-off de uno de los personajes más queridos de la saga, «Bumblebee», volvió a presentar un relato fresco y entretenido centrado en sus personajes y con mucho más corazón que todas las secuelas, un gran mérito de Travis Knight (director de «Kubo y la búsqueda Samurai») que nuevamente revivió a la franquicia que flotaba a la deriva. Y he aquí que nos encontramos cinco años más tarde con una pandemia de por medio con la reaparición de los Autobots (esta vez de la mano de un nuevo director, Steven Caple Jr.) y con la incorporación de los Maximals, otra raza de robots alienígenas que en lugar de transformarse en autos se convierten en animales.

¿El resultado? Un paso adelante en lo que fue la última incursión de la saga, la floja «Transformers: El Último Caballero» pero un retroceso si la comparamos con la película protagonizada por Hailee Steinfeld. En esta oportunidad, la historia se centra en Noah Diaz (Anthony Ramos), un joven latino de la NY de mediados de los años ’90 que vive con su madre y su hermano Kris (Dean Scott Vazquez). Noah es un ex combatiente que no puede encontrar trabajo ni ayudar a su madre a pagar las cuentas y poder costear el tratamiento de Kris que padece una enfermedad. Por otro lado, tenemos a Elena Wallace (Dominique Fishback), una investigadora que trabaja en un museo y es constantemente ninguneada por su jefa. Ambos se verán envueltos en el conflicto que enfrenta a los Autobots y Maximals con los Terrorcons que buscan hacerse con una llave (el Macguffin habitual de este tipo de relatos) que provocaría la destrucción del planeta a manos de Unicron (Colman Domingo), un devorador de mundos para quien trabajan los Terrorcons.

«Transformers: El despertar de las bestias» parece ir en una especie de velocidad crucero, así como le pasa al personaje de Ramos cuando se sube arriba de Mirage (Pete Davidson) y descubre que el auto se maneja solo, ya que transita por todos los lugares comunes de la franquicia y no incurre en ningun riesgo o innovación. Así como en la primera entrega estaba el personaje de Shia Labeouf que cruzaba camino con el de Megan Fox, aquí tendremos lo propio con Ramos y Fishback, aunque sus personajes son aún más esquemáticos e intrascendentes. Las secuencias de acción son espectaculares y bastante logradas desde lo técnico, pero por momentos se sienten como algo visto en infinidad de blosckbusters anteriores.

Incluso, a excepción de Optimus Prime (Peter Cullen), Mirage y Optimus Primal (Ron Perlman), el resto de los robots no tiene prácticamente ningún peso narrativo. Están ahí figurando en el fondo junto a uno de los villanos más anodinos de la saga.

Asimismo, hay una constante explicación de la trama mediante diálogos que mantienen los personajes que hacen muy exasperante la experiencia cinematográfica. Nuevamente el foco o la mayor parte de los esfuerzos de producción estuvieron puestos en seguir prolongando la franquicia y en preparar futuras secuelas o crossovers (hay un potencial cruce con G.I. Joe en puerta según la escena final, otro de los juguetes de Hasbro). En síntesis, no hay demasiada novedad en el regreso de «Transformers» y si bien algunos decían que el problema era Michael Bay, esta entrega no parece haber mostrado una mejora sustancial sin su presencia.

Puntaje:

 

 

Tráiler:

 

Martín Goniondzki

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