Crítica de «Una sombra en mi ojo» de Ole Bornedal (2021)

Durante la Segunda Guerra Mundial, la resistencia danesa le pidió reiteradamente a la Royal Air Force británica que bombardeara la sede de la Gestapo en Copenhague. Sin embargo, al estar en el medio de la ciudad y al utilizar a presos como escudos humanos, era una misión muy difícil de realizar. El 21 de marzo de 1945 finalmente accedió en la llamada Operación Carthage, pero no todo salió como se esperaba y hubo más fracasos que logros.

«Una sombra en mi ojo», la nueva película del danés Ole Bornedal, aborda estos hechos desde la mirada de un grupo de personajes que viven las consecuencias de esta operación. Principalmente, se centra en Henry, un chico que luego de un bombardeo cerca de él, en el medio del campo, dejó de hablar. Es así como es trasladado hacia la casa de sus tíos en Copenhagen para sentirse más seguro y acompañar a su prima durante las clases en un colegio de monjas. También vamos a conocer a su amiga Eva, a la maestra Teresa, a un joven de la policía danesa que está en connivencia con los nazis, a dos pilotos británicos y a un hombre de la resistencia.

A diferencia de otras películas de la Segunda Guerra Mundial, la historia resulta bastante desconocida para el público masivo, principalmente porque ocurrió en Dinamarca y no fue plasmada previamente en pantalla. Esto es importante, porque el espectador puede sorprenderse por el desarrollo de la trama, si bien hacia el final podemos intuir lo que va a pasar.

En una primera instancia, el film va presentando a los distintos protagonistas, con los que uno puede empatizar rápidamente, sobre todo con los más jóvenes, por su curiosidad, su forma de ser y las atrocidades que tienen que atravesar y que tienen consecuencias directas en su día a día. Se le dedica bastante tiempo a profundizar sobre su historia y de hecho no sabemos muy bien hacia dónde va el relato, pero de todas maneras resulta atractivo e interesante de ver. A medida que va avanzando y se va esclareciendo el objetivo al que apunta, va creciendo en intensidad y poniendo a los personajes en peligro.

Si bien desde el primer instante sabemos que existe una amenaza latente en el aire, a partir de este momento logra incrementar muy bien el suspenso y la tensión, que se mantiene hasta el final. Las escenas paralelas e intercaladas entre víctimas y victimarios son perfectas para generar desesperación y temor.

Más allá de contar una historia sobre la guerra, el director busca mostrar las consecuencias de la misma, los errores humanos y los llamados «daños colaterales», aquellos sacrificios que deben hacerse por el bien común del objetivo. La película tiene algunas escenas impactantes porque ya de por sí la trama que se cuenta es bastante sensible. De todas maneras, se elige ser cuidadoso y sugerir más que mostrar, aunque no por eso el resultado deja de ser fuerte.

Los efectos especiales están bien realizados. Y a pesar de no tener demasiadas situaciones bélicas, los bombardeos y destrucciones que vemos se sienten sumamente creíbles.

El elenco coral hace un buen trabajo para componer a sus personajes, sobre todo los más pequeños, que transmiten simpatía y gracia a pesar del contexto desolador. Algunos están más desarrollados que otros, pero en el conjunto logran realizar una imagen generalizada de los distintos sectores sociales que estuvieron involucrados en este hecho.

En síntesis, «Una sombra en mi ojo» es una película bélica que busca contar más el costado humano de las consecuencias de la guerra que la cuestión militar a partir de la mirada de un grupo variopinto de personajes. Una trama plagada de sensibilidad, impacto y tensión que nos acerca a una historia desconocida.

Puntaje:

 

 

Tráiler:

 

Samantha Schuster

 

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