Crítica de «War of the Worlds» de Rich Lee (2025)
No hay tantos trabajos literarios del siglo 19 que sean reconocidos fácilmente hoy en día, y «La Guerra de los Mundos» forma parte de ese exclusivo club en gran parte por lo exitosas de sus adaptaciones. El caso más emblemático es aquella producción para radio liderada por Orson Welles en 1938, mientras que más cercana en el tiempo tenemos la versión para cines de Steven Spielberg. Sin dudas el trabajo de H.G. Wells es un campo fértil para llevarlo a distintos medios, teniendo ejemplos incluso más creativos como el especial que History Channel transmitió en 2013 titulado «The Great Martian War 1913-1917» como si de un hecho histórico real se tratase. Pero, como ocurre en todo medio habido y por haber, hay adaptaciones que no son precisamente nacidas de una búsqueda creativa. Si el film de Spielberg llevó la novela a la pantalla grande, esta es la versión que la reduce perfectamente a ser contenido para streaming.
Ice Cube («Ghost of Mars») protagoniza una nueva versión de «La Guerra de los Mundos» que tiene lugar enteramente en la pantalla de una computadora, nacida de la necesidad de Universal de producir una nueva versión rápida y barata para poder retener los derechos. En esta actualización de la novela vemos a través del monitor de un empleado de Seguridad Nacional estadounidense dedicado a espiar a sus ciudadanos a través de cualquier dispositivo electrónico. Una propuesta tan centrada en la tecnología actual sería intrigante si se enfocara realmente en que de darse una invasión hoy en día la veríamos a través de pantallas, pero en su lugar el tono de la misma se orienta a un thriller de comedia en el que un padre aprende una valiosa lección de sus hijos mientras salva al mundo con el poder del hackeo y los product placements.
La presencia de Ice Cube ya fuerza el tono de una película a inclinarse hacia el humor, pero los momentos menos disfrutables de esta cinta son los intentos conscientes de comedia. Por suerte hay muchas más instancias en donde surge más naturalmente el humor inherente de un producto tan pobremente concebido y ejecutado, condimentado de forma constante con una colección de reacciones de Ice Cube y el resto del elenco a los eventos demasiado caros para realizar por computadora. Se podría decir que los efectos realizados para la pantalla no apuntan particularmente al realismo, pero hablar en esos términos de las actuaciones sería quedarse demasiado corto. Además del ex rapero tenemos la presencia de una Eva Longoria a la que llamar secundaria sería dar demasiado crédito, sumado a un Clark Gregg (Agente Coulson en el MCU) que posiblemente dé una de las actuaciones más desganada de los últimos años. Varios de ellos, sin dudas, actuando desde el baño de su casa.
Esta es una película que creció bastante en la atención popular gracias a la reacción que viene recibiendo en internet. Todos los interesados que se hayan topado con opiniones van a haber visto ya gente riéndose de lo increíblemente mala que es, pero es importante separar los dos tipos muy diferentes de mal cine. Están las malas películas que son un evento aburrido, tedioso de ver y estiran su existencia sin entender o que le importe lo mal que están haciendo todo; pero también existen esas contadas instancias en que una película es mala de la forma justa para volverla un tipo de entretenimiento para disfrutar y recomendar. No es nada fácil encontrarse con esos casos, como probaron hace unos años algunas que forzaron integrar ese club selecto como por ejemplo el fenómeno de las «Sharknado», pero el arte de lo so-bad-it’s-good como «The Room» o «Birdemic» requieren que los pasos en falso tengan una cuota de sinceridad en medio de su absoluta ineptitud cinematográfica. Esta cinta prueba que el equilibrio entre ineptitud sincera y entender el juego de este tipo de películas es posible, aunque solo traiga alegrías a un grupo selecto de cinéfilos que francamente deberíamos considerar ver menos películas.
Creo honestamente que esta nueva versión de «La guerra de los mundos» merece entrar en ese selecto grupo de películas tan malas que son disfrutables con la mirada adecuada. Un thriller familiar completamente inepto pero con la dinámica y energía necesarias para que las risas no buscadas le ganen a sus nefastos intentos de humor. Las actuaciones, efectos y ritmo narrativo le ganan a la mayoría de comedias de hoy en día, mientras que el clímax sponsoreado por Amazon es una de las mejores sorpresas de este 2025. No hay dudas de que detrás de cámara había muchos con la visión suficiente para saber exactamente cuál era la mejor peor versión de esta película que podían llegar a hacer, mientras que el talento delante de cámara intercala la falta total de habilidad actoral con un desgano absoluto digno de trabajar en atención al público un viernes que pasó de ser feriado a día no laborable. El resultado es lamentable y vergonzoso pero honestamente celebrable. No hay nada que pueda decir que haga que esta película sea buena, pero tampoco hay nada que pueda detenerme a recomendar que la vean con la menos noble de las intenciones: disfrutar de lo mala que es.
Puntaje:
Tráiler: Leandro Porcelli
