Un repaso por la carrera de Luc Besson

En unas horas se estrena “Valerian y la ciudad de los mil planetas” de Luc Besson, un director que siempre se las trae, para bien o para mal, dentro de la industria cinematográfica.

Antes de hacer un desglose de su carrera conozcámoslo un poco más: Besson nació en la “ciudad de la luz”, París, en 1959. Viajó, durante su infancia, por gran parte de Europa porque sus padres fueron instructores de submarinismo. Esto hizo que deseara ser biólogo marino en su adultez, sin embargo, un accidente de buceo a los 17 años lo incapacitó para proseguir con el buceo y, sobre todo, con esa idea. Atraído por la escritura, la fotografía y las imágenes supo con firmeza que iba a terminar dentro de un set de filmación. No sorprende, en la lejanía, su total convicción: Besson, en la actualidad, es uno de los personajes más reconocidos de la industria cinematográfica francesa.

Comenzó trabajando como asistente de dirección y en 1982, tras dirigir cuatro cortometrajes, realizó “El último combate”, su primer largometraje. Luego seguiría “Subway” (1985) y “Azul profundo” (1988). La estética de estas películas le valdría el mote de “Cinéma du look”, denominación impuesta por el crítico francés Raphaël Bassan, porque su forma prioriza el estilo y el espectáculo por sobre la sustancia y la narrativa. Hoy, uno puede afirmar que las películas de Besson tienen un plus en lo que concierne a la belleza visual.

A comienzos de la de década del 80 filma “Nikita” (1991), una película que retrata la vida de una chica criminal que recibe educación y formación por parte de los servicios secretos para hacerla una asesina. Ese mismo año realiza “Atlantis”, un documental sobre la fauna del Océano Atlántico. En 1994 dirige su película más reconocida por el público y la crítica, estoy hablando de “El perfecto asesino”. En ella actuaron el famosísimo actor francés Jean Reno y, la por entonces, debutante en el mundo del espectáculo, Natalie Portman. Luego de este “hitazo”, en 1997, volvería a dar que hablar con “El quinto elemento”, protagonizada por Milla Jovovich y Bruce Willis. Este largometraje supuso un presupuesto de 80 millones de dólares, por lo que la hace acreedora de ser una de las películas más caras de la historia por fuera de la maquinaria Hollywoodense. Por suerte para Besson, la película recaudó 263 millones de dólares. Más allá del éxito económico, “El quinto elemento” recibió buenas críticas en el Festival de Cine de Cannes, ganó tres de las ocho nominaciones en los Premios César (mejor director, mejor fotografía y mejor diseño de producción) y obtuvo en el BAFTA el galardón a mejores efectos especiales. A finales de la década del 90 filma una película histórica sobre Juana de Arco y vuelve a confiar en Jovovich para que encarne a la Doncella de Orleans.

En el 2000 funda EuropaCorp, una productora y distribuidora de películas a nivel internacional. Besson seguiría dirigiendo, pero la calidad artística de sus siguientes producciones decaería. Un ejemplo de ello es la trilogía de animación digital “Arthur y los Minimoys”, una serie de películas basadas en un cuento que él mismo escribió. Ni “Angel-A” (2005), “Les aventures extraordinaires d’Adèle Blanc-Sec” (2010) y “La fuerza del amor” (2011), volverían a colocarlo en la primera plana de la industria cinematográfica ¡Ahh! Y no nos olvidemos de “Familia peligrosa” (2013), porque cualquiera que la haya visto habrá creído que su carrera como director estaba en la lona. Por suerte, por esas cosas del destino, Besson nos mandó a callar cuando se estrenó “Lucy” (2014), un filme de ciencia ficción que toma prestado lo mejor de la acción y la intriga policial de “El perfecto asesino” y “El quinto elemento”.

¿El parisino podrá mantener la curva ascendente en su carrera generada por “Lucy”? ¿Su nueva space opera será uno de los estrenos mainstream del año? Ya queda poco para averiguarlo, no se impacienten.

 

Pablo Flaherty

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