«Warrior Nun»: Pecados Capitales
Netflix estrena la primera temporada de «Warrior Nun», una serie basada en un personaje del mundo del comic llamado «Warrior Nun Areala». Para los que no están familiarizados con el universo de la monja guerrera, el mismo se encuentra dentro del género fantástico y la acción se desarrolla en torno a Ava (Alba Baptista), una joven huérfana y paralítica producto de un accidente de auto, que muere, pero termina reviviendo gracias al poder de un «halo» que esconde una secta de monjas en su propio cuerpo. Este grupo de monjas guerreras y cazademonios pertenecen a la Orden de la Espada Cruciforme, una hermandad militar de Monjas y Sacerdotes que buscan mantener el orden en la Tierra alejando a demonios que provienen del infierno. Ava no solo recupera la capacidad de caminar con esa poderosa aureola que portaban las monjas, sino que adquiere poderes y habilidades sobre humanas que le permiten desde atravesar paredes hasta tener una fuerza increíble. El problema radica en que las monjas desean recuperar ese halo que estaba destinado para otra portadora y al mismo tiempo una empresa tecnológica de vanguardia también querrá recuperar ese material para poder investigarlo.
El relato de 10 episodios de entre 37 y 50 minutos de duración apunta a un público adolescente con una producción impecable de gran despliegue en cuanto a efectos visuales. El problema es que no se hizo un esfuerzo equivalente al de su atractivo look visual en lo que respecta al guion y la narrativa de la serie ya que está plagada de lugares comunes, de traiciones y giros esperables al igual que de un nivel altísimo de sobreexposición y explicación de la trama al espectador. Si bien a veces resulta necesario ubicar a la audiencia dentro de la intrincada mitología que erige la serie, por momentos se torna bastante expositiva mediante diálogos entre los personajes. Por otro lado, algunos personajes no terminan de desarrollarse del todo o desaparecen en la mitad del relato y no vuelven a aparecer en el resto de la historia, algo curioso e inexplicable.
Igualmente, el peor pecado que comete la serie es el de ser bastante densa y con pocos momentos de aventura o acción como se podía inferir viendo el material original o los avances de la adaptación. Seamos sinceros, nadie espera que una serie con una monja guerrera que se dedica a cazar demonios tenga el nivel narrativo de «Breaking Bad» pero sí que sea entretenida y disfrutable como puede ser cualquier producto televisivo de esta índole que cuenta con premisas sorprendentes, fantásticas y en cierto punto un poco absurdas (por ejemplo «Supernatural» abraza ese costado irracional para brindar capítulos tan extraordinarios como divertidos).
Por otro lado, resulta peculiar que el elenco que proviene de distintas partes de Europa como Portugal, Reino Unido, Holanda y Dinamarca hable casi enteramente en inglés (salvo un par de conversaciones puntuales en español) en la serie que se desarrolla mayormente en España. Obviamente, es lógico pensar que eso se debe a que probablemente todos sepan inglés pero no así español, no obstante, como los eventos se desarrollan mayormente en Málaga y en Sevilla (y los capítulos finales en el Vaticano) como que resulta algo inverosímil desde ese punto.
Cabe destacar que sobre el final (especialmente los últimos dos episodios) la serie propone volcarse más hacia un costado de acción/aventuras y es en ese momento cuando comienza a cobrar vuelo, pero justo inmediatamente después concluye esa primera temporada, dejando con ganas de que hubiese arrancado con ese ritmo desde el comienzo.
«Warrior Nun» es una serie de fantasía adolescente que apunta más que nada a ese sector específico y a nadie más. Su ritmo pausado y su tono serio complican el verosímil que plantea desde el comienzo, pero sobre el final comienza a acomodarse. Quizás en la segunda temporada evite esos graves pecados.
Tráiler:
Martín Goniondzki
