23° BAFICI: «Small, Slow But Steady» de Sho Miyake (2022)

«Small, Slow But Steady» representa una grata sorpresa dentro del subgénero de los dramas deportivos, ya que cuenta una historia intimista, profunda y sumamente humana con la cual el espectador se puede identificar.

El boxeo debe ser uno de los deportes que más fueron llevados a la pantalla grande. Con grandes exponentes como «Rocky» (1976), «Raging Bull» (1980) y «Million Dollar Baby» (2004), entre una gran variedad de exponentes, muchos de estos relatos nos mostraron historias de superación personal, de sueños por cumplir y del ascenso a la gloria (a veces seguido de una posterior caída). Hemos visto una gran cantidad de películas sobre este deporte en particular y probablemente debe ser por la épica que trae aparejada y por la estructura clásica (y muy efectiva) que maneja para construir las diversas historias.

«Small, Slow But Steady» parece encontrar otro ángulo para contar su historia, una más pequeña, íntima y contenida que se centra en la figura de Keiko (Yukino Kishii), una boxeadora que tiene una discapacidad auditiva y que, tras mostrar gran destreza y habilidad para el boxeo, el dueño del gimnasio donde entrena le ofrece la oportunidad de convertirse en una luchadora profesional. Tras ganar dos peleas y encontrar una motivación para seguir compitiendo, la pandemia pone en jaque al gimnasio, y sumado a algunos problemas de salud del dueño, el cierre del lugar parece inminente. Ahí entrarán en juego los miedos de Keiko que tiene su tercera pelea a la vuelta de la esquina, amenazando contra su buen momento.

El largometraje aglutina algunas temáticas habituales de este tipo de relatos como la perseverancia, la superación personal y demás, pero también toma otras cuestiones como el sentimiento de soledad de la protagonista que solo se esfuma cuando está en el ring y también el miedo a fracasar incluso mientras atraviesa un buen momento. Por otro lado, también se habla del sentido de pertenencia y ese hogar que encuentra la muchacha en el gimnasio, algo que por ahí incluso ni siente alrededor de sus familiares y compañeros de trabajo, y un reconocimiento que la acerca y la incluye en una sociedad que le pone ciertas barreras, en lo que respecta a la vida cotidiana y a su discapacidad.

Antes mencionamos a «Million Dollar Baby», y la comparación no es arbitraria, más allá de compartir el mismo deporte, hay ciertos puntos de contacto entre el film de Clint Eastwood y esta película japonesa, especialmente en esa relación que teje la boxeadora con sus entrenadores y con el dueño del gimnasio. A su vez, también hay cierto acercamiento a Clint y la forma en que aborda y trabaja sus personajes. No obstante, lo que diferencia a «Small, Slow But Steady» de otros relatos, es su búsqueda más realista y alejada del cine comercial con menos épica y más introspección, lo que la convierte en una propuesta atípica y atractiva dentro del género.

«Small, Slow but Steady» forma parte de la categoría Trayectorias del 23° BAFICI y se la puede ver el jueves 28 a las 14.50 hs en el Cine Gaumont (Sala 1) y el sábado 30 a las 12.30 hs en el Cine Gaumont (Sala 1).

Puntaje:

 

 

 

Martín Goniondzki

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