Crítica de «Fuera de Temporada» de Stéphane Brizé (2025)
«Fuera de Temporada» es una suerte de «Lost in Translation» francesa (con todo lo que ello implica), ubicada en un pueblo costero desierto durante el invierno. Es allí donde un exitoso actor de cine decide refugiarse luego de dejar su primera obra de teatro (promocionada con bombos y platillos) pocas semanas antes de su estreno. Ese monótono aislamiento, tan tortuoso como buscado, es interrumpido por un mensaje inesperado: su ex se encuentra viviendo en este mismo pueblo y lo invita a ponerse al día.
El reencuentro es primero una cordialidad donde ambos exponen cómo se ven sus vidas desde afuera. Pero con el correr de varios encuentros, van a ir dejando atrás su aparente éxito (profesional por parte de él, familiar de parte de ella) y reconectando al compartir las dudas que plagan de culpa su existir. El dramatismo y empatía inherentes del relato está condimentado también con un gran sentido del humor, especialmente con el protagonista lidiando con su fama en este pequeño pueblo, pero todos sus elementos están cubiertos por una poderosa capa de humanidad.
Quizás su mayor mérito es que en menos de dos horas consigue transportarnos perfectamente a la cabeza de sus dos protagonistas. Lo logra con secuencias de limitado diálogo, resumiendo con momentos cortos sus distintas soledades y transmitiendo su particular sentir de forma mucho más evocativa e incluso efectiva que lo que podría lograr el diálogo. Los peligros de desenamorarse del presente por caer en los encantos del pasado es una cuestión universal, pero también difícil de plasmar de forma tan transparente en pantalla.
Este es un drama romántico que refleja a la perfección todo el drama que trae consigo el romance, pasado o presente por igual. Por un lado es una comedia de un actor famoso en su peor momento, y a la vez el sentido relato de ensueño de una mujer que ocultó toda su vida que salió con la estrella más grande de Francia hasta encontrárselo de visita en el pequeño pueblo en el que vive. Lo que logra espectacularmente el director Stéphane Brizé es que diferentes historias se hagan una, llevando al espectador a sentir las cosas más lindas y terribles que traen consigo la nostalgia, el desamor y lo que pudo ser.
Puntaje:
Tráiler:
Leandro Porcelli

