Crítica de «Amarga Navidad» de Pedro Almodóvar (2026)
El ilustre Pedro Almodóvar vuelve a traernos una comedia dramática en diálogo consigo misma y con el proceso creativo de aquellos que gestan ficción. Mezcla elementos usuales en su filmografía en un paquete irregular de momentos valiosos alternados con secuencias que parecen limitarse a funcionar hasta llegar a las partes más jugosas.
Esa irregularidad se plantea en este caso con un doble (¿o triple?) protagónico: Leonardo Sbaraglia como un experimentado cineasta queriendo volver al ruedo tras varios años, y Bárbara Lennie como la protagonista del guión en el que se encuentra trabajando; una directora que dejó atrás la ficción por el trabajo de publicidad que comienza a tener una respuesta tardía al fallecimiento de su madre un año atrás.
Si bien «Amarga Navidad» puede sonar como un remix de las temáticas que tantas veces ha trabajado Almodóvar en su carrera, no quedan dudas de que es una decisión que la narrativa afronta de forma absolutamente consciente. «¡Tenés que dejar de escribir tanto sobre la pérdida de tu madre!», le recriminan incluso en un punto al personaje de Sbaraglia, y es que toda la película es una suerte de juego narrativo en el que el buen Pedro se dispone a malabarear con las emociones de la audiencia. Primero mostrando crudeza sentimental, luego revelándola como una mera representación ficcional y finalmente cuestionándonos si acaso eso lo vuelve menos valioso cuando todo dolor en pantalla refleja en verdad dolencia verdaderas de la vida misma.
La trama va de menor a mayor, volviéndose cada vez más atrapante y rebuscada a la vez. Si los mundos de realidad Almodovera que crea el buen Pedro suelen tener a la estética como principal arma de un tono tan lúdico como de emotividad revulsiva, en esta cinta muestra otra faceta siempre presente en su carrera: la del melodrama que se sostiene más en esos diálogos de telenovela que en los colores de sus sets y vestuarios.
El resultado es una película entretenida que hacia el final logra trascender más certeramente el simple pochoclo para entregar tragedia metaficcional que promete algo más interesante y de disfrute de nicho que el cine que apunta a una supuesta universalidad. Uno de esos esfuerzos mal nombrados «menores» de los genios que sin dudas están destinados a ser algunos de los favoritos de sus fanáticos más acérrimos.
Puntaje:
Tráiler:
Leandro Porcelli

