«Casi Feliz 2», una entrañable y divertida serie argentina

En el 2020 se estrenó «Casi Feliz» en Netflix, una serie argentina protagonizada por Sebastián Wainraich que vino a ahondar sobre la vida de un hombre en sus 40’s, los vínculos amorosos y familiares, las amistades, las separaciones, la crianza de los hijos, la vida profesional, entre otras cuestiones, siempre marcado con el sello cómico característico del actor.

Dos años después llegó la segunda temporada, conformada por ocho episodios de media hora de duración, para seguir ahondando en temas como la soledad, las frustraciones, los sueños no cumplidos, las relaciones, la libertad sexual, el duelo, la religión, entre otras cuestiones, a través de una mezcla perfecta entre el humor y la emotividad.

Sebastián tiene que lidiar con el hecho de que Pilar está embarazada nuevamente de mellizos, pero esta vez de su nuevo novio, y que se llevó a sus hijos a vivir a España con ella. En su trabajo deberá competir con León para ir a representar a la radio argentina a Estados Unidos. Pero también se enfrentará con pérdidas, reflexiones y diferentes situaciones fuera de la cotidianidad. 

Con un guion ingenioso, «Casi Feliz» es una comedia efectiva que funciona no solamente por su creatividad en sus diálogos o situaciones bastante hilarantes, sino también por el equipo actoral que lo lleva adelante. Sebastián Wainraich, que mezcla parte de su vida real con la ficción, se encuentra muy bien como protagonista, lanzando varias verdades desde la honestidad y el humor. Pero también está muy bien secundado por actores como Natalie Pérez, con quien tiene mayor intimidad y escenas sentimentales en esta temporada; Peto Menahem, una dupla opuesta pero muy divertida de ver; o Santiago Korovsky, con quien construye un vínculo bastante aparatoso.

Además, seguimos teniendo buenas intervenciones de actores invitados en cada capítulo, como Alan Sabbagh, Moldavsky, Daniel Hendler, Carlos Portaluppi, Carla Peterson, entre otros, y el regreso de Julieta Díaz, que había participado previamente en la serie. Cada uno le aporta frescura a la serie y permite una buena interacción con el protagonista.

También está bueno que quienes hacen de los hijos de Wainraich están más crecidos y tienen más tiempo en pantalla que en la primera entrega, haciendo que formen parte de la dinámica familiar que antes solo se daba a su alrededor, y generando situaciones punzantes y divertidas. Principalmente Sofía Guerschuny (hija de Hernán, el director de la serie), quien hace de Francisca, que representa a la adolescencia actual, con sus interrogantes y luchas por la inclusión y el género.

En síntesis, «Casi Feliz» logra superarse en su segunda temporada presentándonos situaciones tan hilarantes como emotivas que siguen ahondando sobre la vida profesional y personal del protagonista. Con buenos invitados, un guion inteligente e ingenioso, los ocho episodios se pasan volando.

Tráiler:

 

Samantha Schuster

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